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Entradas Etiquetadas ‘PS’

Generales rusos

Sábado, 27 de Junio de 2009

Nobleza obliga. Yo fui crítico a la forma como la dirección del PS encaró el caso de Marco Enríquez-Ominami, y luego de Carlos Ominami.  Sin embargo, hoy sólo cabe aplaudir su  extraordinaria sangre fría para manejar este asunto, con resultados hasta ahora buenos para su partido. A diferencia del PDC con Adolfo y del PPD con Schaulsohn y Flores, el PS esperó. Fueron como los generales rusos ante la ofensiva alemana en la II Guerra. Frente al ímpetu de Marco, al que luego se sumó Carlos, el PS se replegó en su propio Stalingrado: su institucionalidad. Muchos estábamos impacientes; pero ellos aguantaron hasta que llegara el invierno. No los echaron, pero les fueron cerrando el espacio. A Marco, q no pudo seguir recolectando firmas como independiente si estaba afliado al PS, lo que le empujó a su teatral renuncia. Y luego Carlos, que luego de fracasar en su intento de ser candidato PS al senado y ser al mismo tiempo generalísimo de un candidato presidencial que compite con el PS (su hijo Marco), se ve obligado a dar el mismo paso. Ambos se alejan por decisión propia, como quería la dirección del PS, y no son expulsados. Su salida no desgarra al partido, y los recién salidos deberán iniciar la nueva etapa bastante solitarios.

Para quienes –me incluyo entre ellos– ven todavía la política con un sesgo algo testimonial, algo mesiánico, incluso algo romántico, la sangre fría mostrada por la directiva del PS produce cierta inquietud. Pero desde el punto de la eficacia, no hay duda de q su conducta tuvo una eficacia incuestionable –como lo han probado los Ominami.

El invierno recién comienza y ya tiene sus víctimas. Veremos como sigue.

La partida de Carlos

Sábado, 27 de Junio de 2009

Hoy deja el PS Carlos Ominami. Se lo ha venido anunciando durante semanas, como si fuese el lanzamiento de un nuevo iPhone. Para muchos –yo entre ellos– es duro ver partir a Carlos. Él estuvo en los origenes de la renovación socialista y en su acercamiento al capitalismo democrático. Fue clave en la constitución de la Concertación. Su rol en el gobierno de Aylwin, en el que la centro-izquierda selló el pacto con el mercado, con la empresa privada y con la globalización, fue decisivo: sin él (y con él, los socialistas), esto hubiese sido mucho más traumático. Carlos fue decisivo en la construcción de la opción Lagos, en la que estuvo comprometido desde inicios de los 90. En un momento Ominami abandonó la trayectoria técnico-política y se lanzó a la contienda electoral, lo que hizo con éxito, ayudando con esto al fortalecimiento del PS. Pero es cierto: nunca sintió que el PS lo considerara realmente a uno de los suyos, ni que se viera proyectado a través de su figura. Esto, seguramente, fue generando alguna dosis de frustración. A esto se sumó que ya desde hace varios años Ominami defendía la tesis de que, con el fin de la transición, había q poner fin a este híbrido llamado Concertación, donde se confunden social-cristianos con social-demócratas, y aclarar las cosas: por un lado la DC, por otro la izquierda (PS+PPD+PRSD), y al frente la derecha; pero c/u con su identidad y objetivos, y todos compitiendo sin complejos entre sí. Escribió varios “manifiestos” con esta tesis. Pero la idea nunca prendió. El PS, así como todos los otros partidos de la Concertación, se sienten cómodos en ella y no quieren volver a los 3/3, como propone Ominami. El acercamiento reciente Concertación - Juntos Podemos ha terminado por echar tierra a su tésis. Todo esto, me imagino, fue debilitando el arraigo de Carlos con el PS y la Concertación. Y en esto aparece el hijo, Marco, q sin la paciencia ancestral de su padre Ominami, las embiste contra el PS y lanza una candidatura que asume como propio el discurso del “desalojo” de la Concertación. Entre el PS que siente q no lo quiere, y su hijo rupturista, Ominami busca una solución intermedia (ser candidato del PS pero apoyar a un candidato presidencial opositor al PS) que es a todas luces un saludo a la bandera, y opta finalmente por el Marco.

¿Qué pasará con la nueva dupla  Enríquez-Ominami? ¿Lograrán construír una suerte de izquierda post-moderna, o se diluirán como ha ocurrido con muchos intentos anteriores del mismo tipo? ¿Podrán compartir el liderazgo, o surgirán los típicos conflictos que sacuden las relaciones padres-hijos, donde uno y otro quiere controlar los términos de la relación? Todo esto está por verse. Pero no hay duda de que es duro ver partir a Carlos, con quien he tenido algunos desencuentros, pero también reconciliaciones.

Eric ha vuelto

Sábado, 13 de Junio de 2009
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Corría el año 1999. Plena campaña presidencial Lagos - Lavín. En una casa de Ñuñoa donde funcionaba una productora que tenía no me acuerdo qué relación con el actual diputado Enríquez-Ominami, operaba el equipo de la franja de Lagos. Era un ambiente bastante familair, pero destacaba la presencia de un franco-israelí, que operaba entre Paris y Tel-Aviv, de nombre Eric. Éste había sido colocado por el publicista francés Jaques Séguelá, quien figuraba como asesor comunicacional de la campaña . Eric actuaba como asesor-comisario de la franja, pero con los días se fue transformando en la práctica en su director. Él fue determinante, por ejemplo, en la decisión de darle a la franja un tono racional, discursivo, “presidencialista”. Lo que llevó a la decisión de poner a Lagos frente a la cámara, en un tono premeditadamente frío, casi sacado del “realismo socialista”, a emitir mini-discursos sobre diverssos tópicos, siempre con un toque algo sombrío y miserabilista, transmitiendo la noción que los problemas que nos aquejan son siempre muy superiores a los logros que hemos alcanzado. Pues bien, esta franja de Eric fue un shock para los telespectadores, sobre todo en contraste con la franja Lavín, que  había hecho propio el tono ingenioso, lúdico y optimista propio de la mítica franja del NO. Lo de Eric, definitivamente, no estaba en los códigos ni en el ADN de la Concertación. Ocurrió lo que sabemos en la 1a vuelta. Eric fue enviado de vacaciones al sur. Y otro equipo hizo la franja de la 2a vuelta, que con su “Chile mucho mejor” y con Lagos en terreno y mangas de camisa volvió al track histórico de la Concertación. Al final  ganó Lagos –y por cierto, Seguelá recorre el mundo diciendo que él fue quién lo sacó: c’est la vie.

Al ver ayer en YouTube el capítulo del diputado Enríque-Ominami explicando su renuncia al PS, me pareció ver la franja del Lagos de la 1a vuelta en 1999. Ma pareció  que Eric había vuelto. Esa puesta en escena “presidencial” –con bandera chilena incluída–, con el diputado hablando directo a cámara pero con cortes que revelan la edición, con una retórica solemne, abigarrada y algo afrancesada, fue definitivamente un faux-pas dentro de la exitosa teleserie que el diputado Enríquez-Ominami ha estado desplegando. Más allá del contenido mismo, que no estuvo mal, el resultado fue un desastre. Primero porque a este actor no le viene este personaje. El éxito del diputado Enríquez-Ominami viene de presentarse como “palomilla”, irreverente, arrebatado: ¿qué tiene que hacer ahí, fingiendo de Presidente?  No sé: es como ver al Rumpi haciendo de obispo. Un cineasta debería saber que hay ciertos actores pueden hacerse cargo de ciertos roles, y otros no: al Enríques-Ominami que hasta hoy conocemos, claramente no el da para actuar de Presidente –lo que no significa que no pueda darle en el futuro, pero e4sto requiere de una evolución y no de puede hacerse de buenas a primeras, porque ya no patrece actuación sino impostura.

Lo de YouTube fue un faux-pas, en segundo lugar, porque fue un capítulo inoportuno. La gente apoya al diputado Enríquez-Ominami no porque quiere que sea Presidente de la República, sino porque lo quiere utilizar para mandar un mensaje a los partidos de la Concertación y a las elites en general, diciéndoles que está cabreada de tanto eufemismo y de tanta rotación de los mismos rostros; ¡pero a  nadie se le ha ocurrido seriamente que Enríquez-Ominami pueda ser Presidente! (De hecho en las encuestas, que el diputado debería conocer, cuando se pregunta “quién cree Ud. que será el próximo Presidente de Chile”, las menciones a Enríquez-Ominami son mucho menores a los niveles de adhesión que consigue). Así entonces, poner a Enríquez-Ominami actuando como Presidente fue como romper el hechizo; algo así como tocar la campana anunciando que ya termina el recreo y que hay que volver a la lata de siempre.

El diputado, en suma, debió haber esperado un poco antes de lanzar este capítulo en que actúa de Presidente; y en el caso de hacerlo, haber intentado re-construir el personaje: la manera como lo hizo, definitivamente,  no calza por ninguna parte, y seguramente instaló en los espectadores una duda, una inconguencia, una sensación de impostura, que puede echar por tierra toda la teleserie. Sabemos, en todo caso, quién es el culpable: Eric, nuevamente.

La vida, no es una lotería

Jueves, 11 de Junio de 2009

Digamos las cosas como son. El diputado Enríquez-Ominami no descolló como cineasta. Lo mejor que hizo fue la serie “La vida es una Lotería”, comprada primero por  TVN y luego por MEGA, que fue la primera que tuvo  la astucia de introducir en el guión la promoción de un producto (en este caso los juegos de azar) para conseguir  financiamiento. Si hubiese sido nuestro Almodóvar o nuestro Michael Moore, seguramente lo habríamos perdido como político, carrera que inició como diputado en un distrito de la circunscripción donde su padre es senador. Bien por él, que ha encontrado un rol que le viene, y que le ha permitido autonomizarse completamente de sus figuras tutelares.  Y bien también por la política, porque nadie puede negar que le ha introducido una dosis de audacia y de frescura que le hacía falta, demostrando que ciertas técnicas del mundo del cine operan súper bien en el campo de la política.

La candidatura del diputado Enríquez-Ominami, en efecto, ha tenido el “tempo” de una teleserie. Ha sabido manejar brilllantemente la ambigüedad, como esto de ser del PS y a la vez disparar sobre este partido y juntar firmas como independiente. También el misterio, como esto de dejar en la nebulosa si arma o no una lista parlamentaria propia. Ha sabido también  incorporar dosificadamente los indispensables componentes afectivos y emocionales, con situaciones desgarradoras y que se han expuesto al público una y otra vez, como aquella de tener que  elegir entre los deberes republicanos o el amor familiar. Ha sabido manejar el ritmo dramático, haciendo de cada semana un capítulo, el cual se va desplegando lentamente: esta semana, por ejemplo, es el capítulo “carta al PS”, que según sabemos, ha venido escribiendo meditadamente; la próxima será, seguramente, el capítulo “la decisión del padre”, en el que se dilucidará lo que hará el senador Ominami; al igual como en las semanas presenciamos  los capítulos “el programa de Paul” o “la aparición de Karen”. Así como lo probó en “La vida es una Lotería”, en estas semanas el diputado Enríquez-Ominami ha probado que tiene mucho talento en la construcción de melodramas.

Ahora bien, si el capítulo de esta semana  de la magnífica teleserie que el el diputado Enríquez-Ominami ha puesto en escena es “carta de renuncia al PS”, y con ello la develación de su mayor nudo dramático, tengo la impresión de que su rating habrá llegado a su peak, pero que a partir de  ahora empezará a declinar. Baste recordar (aunque en este caso bajo la forma de comedia) lo ocurrido con la pareja Flores-Schaulsohn. Si esto ocurre, esto será duro para el diputado. Porque así como nos ha ocurrido a todos, lo que se vendrá encima es la constatación de que en  realidad la vida NO es una lotería. Que las cosas no dependen sólo de la audacia. Que no se puede decir y hacer cualquier cosa y quedar siempre impune. Que la arrogancia juvenil puede inhibir a la gente que tiene dudas, pero al final ésta reacciona. Que la retórica y la rapidez de palabra no bastan para salir de los dilemas y atolladeros en que la vida lo va poniendo a uno. Que hay que hacerse cargo del pasado de cada uno, así como de sus compromisos y de sus actos.

Habrá que ver cómo reacciona ante todo esto el diputado Enríquez-Ominami. Si lo hace con mesura, habrá nacido un gran político; pero si lo hace con odiosidad y resentimiento, lo suyo habrá sido flor de un día. A sentarse a mirar los capítulos que vienen…

Cuando hay dudas, lo mejor son los principios

Sábado, 6 de Junio de 2009

Mi comentario sobre “Miguel, Marco y el PS” ha suscitado muchos comentarios. Lo que me alegra, pues ya era hora que la candidatura rebelde del diputado socialista Marco Enríquez-Ominami (ME-O) fuese objeto de discusión dentro de su propio partido. Yo he dicho que ME-O se “burla” del PS, lo que ha molestado a muchos. Pero es la verdad. Ser ríe de su Presidente, ironiza sobre su Directiva, descalifica las instancias que (bien o mal) decidieron proclamar a Frei como su candidato. Pero va aún más allá: insulta cotidianamente a Lagos, toma distancia con frases hirientes de las instituciones democráticas donde el PS participa y que ha ayudad a recontruir (como cuando dice que “en el Congreso hay que cuidar la billetera”, ¡cómo si él no fuera parte de ese parlamento, tal como nos lo recordó el otro día en el Informe Especial!), pontifica sobre la corrupción de los políticos como si esto a el no lo tocara, y lo que es peor, desconoce lo que ha sido la transición con ese cuento (que ya recuerda el de los pollitos de Fra-Fra) del mozo en La Moneda que le habría dicho que ahí siempre se dan vueltas los mismos, insinuando que sería lo mismo Pinochet que Aylwin, Frei, Lagos o Bachelet. Sorry, pero desconocer que ME-O se burla del PS es  tener un cuero duro que está ya en el límite del cinismo.

Se me ha sacado en cara también meterme en un tema interno del PS. Es que no tiene nada de interno, pues el hecho que éste permamezcva inmovilizado ante  ME-O afecta a toda la Concertación y, ante que nada, a la candidatura Frei. Ésta ha cumplido con todos los requisitos y rituales que le impusieron sus accionistas (me refiero a los partidos), pero a la hora de cobrar los cheques que éstos habían colocado para sostenerla, se encuentra que algunos estan sin fondos, pues muchos adherentes y hasta dirigentes andan coquetando con otras candidaturas. Se podrán hacer muchos llamados al realismo y se podrán dar muchas explicaciones, pero no se puede negar que el problema del PS erosiona a toda la Concertación.

Se ha argumentado que lo de ME-O  es la expresión de un asunto previo, como es la ausencia de canales internos de debate en el PS por efecto del estilo de la actual directiva. Realmente no lo sé; no tengo la información del caso. Pero si así fuera, es hora que alguien haga algo para encarar este problema. Lo que no es justificable es que todo el mundo siga mirando el techo y elaborando explicaciones y justificaciones.

¿Qué debe hacer el PS? No lo sé ni me corresponde andar lanzando recomendaciones. No pienso para nada que la solución yaya por la línea disciplinaria. Simplemente digo que algo hay que hacer, pues la situación actual no hace más que dar la razón a la crítica de ME-O, en el sentido que los partidos son máquinas que se mueven exclusivamente por consideraciones de conveniencia. En todo orden de cosas, pienso que cuando hay dudas profundas sobre cual es el rumbo a tomar, lo mejor es apegarse a los principios.