Archivo

Entradas Etiquetadas ‘Piñera’

Polvareda

Miércoles, 6 de Enero de 2010

Nunca pensé que mi columna de ayer en EM iba a producir tanta polvareda.La adjunto para los que no la han leído. Y la explico –esto siempre es una mala señal, pero parece que aquí algo salió mal.

La escribí pensando en los lectores de la A3, entre los que hay muchísimos viudos de Hermogenes, para advertirles que no destaparan la champaña ante un eventual triunfo de Piñera, porque éste en rigor ha sido inventado por la Concertación para derrotar esratégicamente a los herederos de Pinochet. Y para recordarle a los demás lectores, que Piñera se alejapor  completo del tipo de liderazgo político que conocemos, y que se parece peligrosamente a Berlusconi.

Pero bueno. Una cosa es la que uno escribe, y otra la que se lee. Sobre todo en el caso de las columnas periodísticas , que se leen muy  superficialmente, y sólo se retiene una idea –cuando mucho. Y sobretodo cuando impera el espíritu maniqueo propio de las campañas políticas.

Lo concreto es que muchos leyeron que yo estaba poco menos que adhiriendo a Piñera, lo que no es así en absoluto. No soy, ni de lejos, un Navia; ni  ando ofreciendo, en absoluto, mis servicios. Soy un concertacionista impenitente, voto por Frei y trabajo por Frei.

Muchos se sorprendieron porque, en la columna de marras, yo estaría “enterrando” a la Concertación. Esto sí merece detenerse. Pienso que el tipo de Concertación que se inauguró el 2005 entre Adolfo y Camilo, basada exclusivamente en el entendimiento entre las directivas de los partidos, efectivamente murió –y de mala forma– el 13D.

Debo decir que en otra columna mía que provocó gran polvareda (”El Mapu ha muerto”), escrita el 2005 despues de la defenstración de Viera-Gallo, así como en una enrevista posterior a Claudia Álamo en La Tercera, yo decía que un tipo de Concertación había muerto (aquella basada en el famoso núcleo transversal, al que yo eufemísticamente me refería como “mapu”) y que nacia otra, una más institucional, basada en un “directorio” compuesto por los presidentes de partido. Bueno: es lo que ocurrió, y lo que condujo a los magros resultados del 13D. Por ende, lo que hay que hacer ahora es efectivamente “enterrar” al tipo de Concertación que nació el 2005, e inventar una nueva. No veo pecado alguno en decir esto.

Pero bueno. Pongamos fin a la lata de las explicaciones. Aquí va la columna en cuestión.


Piñerismo

Joaquin Lavín fue derrotado en su intento por entrar al senado. No se sabe cual será ahora su destino político –si es que tiene aún alguno. Hace diez años, estuvo a punto de hundir al “transatlántico” de la Concertación, Ricardo Lagos, y dejó mortalmente herido el clivaje autoritarismo – democracia, lo que esfumó la cómoda ventaja electoral de la que ella disponía desde 1988. Y hace apenas cuatro años, todo indicaba que debía ser electo Presidente de la República, si las cosas hubiesen seguido su inercia.

Pero no fue así, para desgracia de Lavín. Entre el 2000 y 2005 ocurrieron tres cosas. La primera, el éxito del gobierno de Lagos, que con su ritmo endemoniado evitó que se echara de menos a Lavín. Segundo, que éste no encontró un lugar donde pasar confortablemente la espera hasta las próximas elecciones presidenciales: la alcaldía de Santiago fue su Stalingrado. Y tercero, que se le apareció Michelle Bachelet, quien le expropió su novedad, su lógica y su carisma.

De ahí que, ad portas de la elección presidencial del 2005, los partidarios de la Alianza fuesen corroídos por la duda de si Lavín daba el ancho para hacerse de la mayoría. Lagos había abierto una nueva etapa, y Lavín ya no tenía el atractivo de antaño. Esto lo percibió sagazmente Sebastián Piñera –quien de oportunidades, sabe–; y con Lavín herido en el ala, sintió que había llegado su hora. Luchó –no con mucho ahínco, a decir verdad– por ganarle a Bachelet. Pero su real objetivo era enterrar al lavinismo e imponerse estratégicamente sobre la UDI. Y lo consiguió plenamente. Perdió la presidencial, pero hundió a Lavín. Así, quedó en la pole position para el 2009, e inmunizado ante las críticas por sus conflictos de interés o los vínculos entre política y negocios, como se confirmó en la campaña 2009.

Piñera está hoy en una posición expectante para ganar el 17 de enero. Pero su éxito va aún más allá: fundó una nueva derecha, el piñerismo. Una derecha que hace aspavientos de haber estado con el NO; que no reniega del Estado ni de la protección social; que asume las uniones entre homosexuales y atrae a los jóvenes; en fin, una derecha ya no sólo post-Pinochet, sino post-UDI. El símbolo de esta ruptura fue precisamente la derrota de Lavín en su intento de resucitar, vencido otra vez por Piñera. Por esto se justifica el duelo de la UDI: bajo el piñerismo, ha muerto su hegemonía sobre la derecha chilena.

Con el piñerismo nace también un nuevo tipo de liderazgo en la política chilena, el cual va a dar que hablar. Él no representa la típica figura del político, cuya trayectoria está marcada por diferentes roles, pero siempre en el ámbito público. El está en múltiples actividades, en especial en cuatro que excitan la imaginación de la gente: los viajes, el fútbol, la TV y la política. Traspira éxito y optimismo, a diferencia de los políticos tradicionales, que creen que es mejor mimetizarse con las miserias de la gente. Muestra su riqueza como prueba de su empuje, de sus méritos, de su capacidad individual, no de sus privilegios. Y transforma el antiguo problema del conflicto de intereses en el don post-moderno de la ubicuidad. Como si fuera natural, Piñera es a la vez empresario y político, candidato y filántropo, hombre de Estado y patrón de la farándula, hincha de la UC y accionista de Colo-Colo. El está más allá de los roles tradicionales: es único; es una celebridad.

Con el piñerismo se ha roto con una anomalía de la democracia chilena, como era tener una derecha controlada por los hijos del ancienne régime. Es otro logro, quizás entre los primeros del ranking en el memorial de la Concertación.

Hinzgate

Miércoles, 2 de Septiembre de 2009

La decisión de Rodrigo Hinzpeter,  generalísimo del candidato Sebastián Piñera, de no dejar entrar a los periodistas de La Nación aduciendo el derecho a la “autodefensa” y a que se trata de una candidatura “privada”, habrá de quedar en los anales de los llamados eufemísticamente “errores comunicacionales” de esta campaña presidencial.

Si se hubiesen reunido los mejores estrategas especialistas en aguar la fiesta de los adversarios, no se les habría ocurrido algo mejor para sabotear el evento de Piñera ayer en el MovistarArena que lo hecho por Hizpeter con los periodistas de La Nación. Y si se hubiesen reunido los mejores analistas para descifrar qué hay en el subconsciente del comando piñerista,  seguramente no habría descubierto lo que reveló cándidamente Hinzpeter con sus explicaciones: que la de Piñera es una candidatura “privada”, que no debe explicaciones a nadie de sus conductas, pero que sin embargo está orientada a elegir al Jefe del Estado, que es la cuestión pública por antonomasia: en otras palabras –se colige–, se trata de un intento de apropiación “privada” de lo público.

Pero eso no es todo. Como iniciativa “privada”, según Hinzpeter la candidatura de Piñera tendría derecho a la “autodefensa” (término que remite a las peores pesadillas de nuestros días) por la vía de la prohibición del acceso a ciertos periodistas a un acto de campaña (un acto “privado”, obviamente).

Piñera se ha encargado todo el día de desautorizar a su generalísimo. Pero el daño ya está hecho.

Author: Eugenio Tironi Categories: General Tags: , ,

El desalojo, la mimetización, y el dilema de Allamand

Martes, 1 de Septiembre de 2009

En septiembre de 2007 publiqué en la Qué Pasa una columna titulada:  ¿Qué tiene que aprender la Alianza de la Concertación para ganar el 2009?. Lo que ahí afirmaba era, básicamente, que para ganar la Alianza debía desdramatizar el cambio que ella representaba, y no tener temor alguno en mimetizarse con la Concertación.

La mencionada columna generó una reacción furibunda de Andrés Allamand. Me acusó de estar tratando de  -no recuerdo si ya había publicado por entonces su teoría del “desalojo”, pero lo que me respondió iba en esa línea: que la estrategia ganadora para la Alianza no era la mimetización con la Concertación –como yo  engañosamente lo propugnaba para confundir a la gente de la Alianza– sino, al contrario la diferenciación con aquella, y la denuncia sin descanso de sus errores e incompetencias.

Allamand, hay que reconocerlo, ha sido fiel a su teoría (era que no, dirán los más suspicaces). Piñera, en cambio, siempre tuvo dudas, y así se encargó de hacerlo saber a todos sus cercanos. Seguramente para no tener que soportar las hostigosas argumentaciones de Allamand, jamás encaró de frente teoría del “desalojo”. Pero hay que reconocer que nunca se sintió cómodo con ella.

La actitud reciente  de Piñera en la campaña presidencial, sin embargo, es más elocuente que mil palabras. No solamente ha hecho caso omiso a las teorías de Allamand, sino que ha abrazado la tesis de la mimetización de una manera que raya en la impudicia.

A la Presidenta Bachelet, de partida, no  la toca ni con el pétalo de una rosa. La protección social, que hasta hace poco era mirada como la re-encarnación de ese monstruo siniestro que es el Estado de Bienestar, es ahora parte de un patrimonio nacional que hay que conservar. Es más: Piñera rasga vestiduras porque algunos ponen en duda que la derecha vaya a mantener la red de protección social, olvidando que ésta ha sido construida contra los deseos íntimos de la derecha.

Pero Piñera ha ido aún más lejos en su esfuerzo de mimetización. Si el gobierno Bachelet da bonos a los grupos más pobres para paliar la crisis, el ofrece por adelantado uno para marzo.  Si Frei plantea extender la protección social hacia la clase media, en vez de criticarlo por asistencialista, anuncia que él también lo hará, incluso con más generosidad que el propio Frei. Si éste dice que ampliará los radios de competencia del Estado, Piñera no duda en suscribirlo. Es más: basta que Frei diga que no se niega por principio a discutir en el futuro, pasada la crisis, la estructura tributaria, para que Piñera salga diciendo que está abierto a un alza de los impuestos.

En suma, la estrategia de Piñera es clarísima: mimetizarse con el gobierno Bachelet y con las propuestas de Frei. Esto indica que definitivamente ha preferido seguir la estrategia de la Concertación –a las que yo hacía referencia en la columna que mencioné más arriba– antes que seguir las recomendaciones de Allamand.

Allamand es un hombre inteligente y consecuente. Hoy es un prominente miembro del comando de Piñera. ¿Cómo congenia esto con un candidato que le da impúdicamente la espalda a su estrategia?

Sin el ánimo de meterme en honduras, pienso que Allamand debería hacer algo para cuidar su reputación. No sé. ¿Desmarcarse de Piñera –como a veces parece hacerlo con algunas declaraciones muy duras hacia el gobierno? No parece ser lo recomendable: mal que mal Piñera es el candidato, y no le está yendo mal con la estrategia que viene siguiendo. ¿Retirarse del comando en gesto de protesta? No, eso no: sería totalmente desproporcionado. Y le daría municiones a alguna gente de la UDI que, soterradamente, está molesta con la evolución que está teniendo la candidatura de Piñera, que ya se parece más a la Concertación que la del propio Frei.

¿Que hacer entonces? ¿Esperar la encuesta CEP, y en caso que Piñera no avance significativamente, reflotar su “desalojo”? Podría ser. También podría inventar otra teoría –éstas siempre tienen algún mercado, y Allamand es bueno para esto. O decir que las circunstancias cambiaron –lo que quizás alguien podría creeerle. O enfrascarse en una polémica con los que hagan ver la inconguencia entre sus planteamientos y la campaña real de Piñera. O quizás pueda hacer algo más simple y más radical:  retirar su libro “El Desalojo” de las librerías, pues le hace un flaco favor a su candidato.

Insisto: no sé qué, pero modestamente pienso que algo debe hacer Andrés Allamand. La situación en que lo ha puesto Piñera es intelectualmente muy, pero muy incómoda.

Aires europeos

Domingo, 5 de Julio de 2009

Discrepo de la crítica a Gonzalo Martner por haber facilitado la cita Piñera-Rodríguez Zapatero. Me alegra que los líderes de la derecha chilena conozcan de primera mano la experiencia europea, para que aquí no sigan demonizándola, presentándola como decadente frente al idealizado modelo del capitalismo estadounidense. En los tiempos que corren, el estilo europeo de un capitalismo más regulado, con más protección social y ambiental, si bien no los salva de la crisis (¡maldita globalización!), no hay duda que se vuelve a poner de moda. Es cierto que las izquierdas social-demócratas fueron derrotadas en casi todos los países en las últimas elecciones europeas, pero la razón (como lo dijo el Economist) es muy simple: que la derecha le arrebató sus banderas de manera radical, abogando por más intervención del Estado y criticando el modelo de capitalismo anglosajón. La derecha chilena empezó hace ya varios años (diría que con Lavín el 99) un proceso de conversión, que tuvo un hito en la suscripción x Piñera de la red de protección social del gobierno Bachelet (la misma que criticaban por estatista y clientelista), para rematar en el reciente viaje de Piñera a Europa. Pero a quienes falta un reciclaje es a sus intelectuales, que siguen demasiado aferrados a los dogmas neoliberales; lo que les lleva, apenas se apagan los focos de las cámaras, a despotricar contra el “modelo europeo”. Los políticos de derecha deberían tener más cuidado con ellos, o renunciar a su reciclaje y buscarse definitivamente otros intelectuales de apoyo.

Más sobre el CEP

Viernes, 19 de Junio de 2009

Decía en mi anterior posteo que si bien la encuesta fue buena para Marco Enríquez, el exceso de entusiasmo le jugó una jugada fatal, pues un buen resultado hoy es percibido como una derrota. Lo q es especialmente negativo para él es la sustancia que hay entre quienes le tienen simpatía, y los q se lo imaginan q puede ser Presidente. Tendrá que esforzarse para superar esta brecha. Y como lo decía en un posteo anterior, para esto debería llamar a su amigo Eric.

Otro sí: malo lo de Piñera anoche explicando los resultados de la encuesta a los periodistas, y especialmente eso de hacerlo en su propio canal. Si había que hacer algo para demostrar que está preocupado, que lo suyo es un circo con una sola figura, que no escucha, que es atarantado, lo q había que hacer es justamente lo que hizo…

Y bien Frei. Despues de la CEP y el Caupolicán, la hora de la magnanimidad y el ecumenismo: “se está escuchando mi mensaje, y a los que están descontentos con nosotros, sepan que estamos corrigiendo nuestros errores y que los recibiremos con los brazos abiertos”.

Veremos q nos deparan las próximas horas.

Vistazo a la encuesta CEP

Viernes, 19 de Junio de 2009

La encuesta CEP merece ser analizada con detalle, al menos x las expectativas q creó. No pretendo hacerlo aquí. Sólo algunos titulares.

(1) Es mala para Sebastián Piñera (SP), al menos x las siguientes razones: a) baja en todas las preguntas referidas a 1a vuelta; b) queda empatado con Frei en 2a; c) no se ve x donde pueda crecer para la 2a vuelta, x la distribución de los adherentes a Marco Enríquez-Ominami (MEO); d) se reduce notoriamente la percepción de que va a ser el próximo Presidente; y e)  baja en casi todos los atributos de carácter frente a Frei.

(2) Es buena para Eduardo Frei (EF), al menos x las siguientes razones:a) se acerca a SP en 1a vuelta; b) la distancia con MEO es sustancialmente mayor a la distancia con SP; c) empata a SP en 2a vuelta; d) le empata tambien en la percepción sobre quién será el próximo Presidente; y e) se acerca e incluso supera a SP en atributos, especialmente confianza y capacidad de unir al país.

(3) Es buena para MEO, pero éste se auto-infringió un daño fatal. En efecto, superar largamente los 2 dígitos es muy bueno. Sin embargo, su altanería, que le llevó a decir que esperaba que EF no se bajara o que la Presidenta lo respaldara en 2a vuelta, lo presenta ahora como derrotado y haciendo un poco el ridículo (lo digo en buena).

(4) Revela un cambio de viento que puede ser favorable a EF. a) Mejoran las perspectivas económicas, lo que ayuda al continuismo –y perjudica el “cambio”, sea que se vista de SP o de MEO; b) La Presidenta alcanza records históricos de adhesión, la cual es muy consistente y parece destinada a permanecer: aunque ella no mueva ni un dedo, esto se traspasa inevitablemente a EF; y c) se dilucidó la incógnita sobre el efecto que tendría el desempleo: la gente no se lo carga al gobierno sino a la crisis internacional + los empresarios, lo que es bueno para Bachelet y x ende para EF.

(4) En fin, la CEP fue fatal para las encuestas telefónicas, pues reveló empíricamente q los hogares con red fija son mas hostiles a EF q el resto, lo que pone un signo de interrogación a estas encuestas por el resto de la campaña.

La CEP dejó muchas lecciones específicas a las campañas; pero esto ya es harina de otro costal….