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Entradas Etiquetadas ‘Concertación’

Con Tomás Mosciati

Domingo, 6 de Junio de 2010

El jueves pasado estuve en CNN en la entrevista de Tomás Mosciati. ¿Tema? El libro, el cual Tomás había leído con detalle. Va el link si a alguien le interesa.

-Parte 1

- Parte 2

- Parte 3

Mas sobre el libro

Martes, 25 de Mayo de 2010

Artículo de Sergio Muñoz en www.giropais.cl. Ojalá pudiésemos tener un debate de este nivel…

Carta a The Clinic

Martes, 25 de Mayo de 2010

En la ultima edicion de The Clinic aparece una entrevista al matrimonio Frei - Larraechea, donde Martita dice que le parece “último” que alguien escriba un libro “si te hace un trabajo por el que tu le pagas”. Si se refiere a mi -como lo supongo- debo rectificar tres errores. Primero, a ella no le hice ningun “trabajo”, sino que colaboré con el candidato de la Concertación. Segundo, el libro no contiene ninguna alusión a las intimidades de su familia, pues mi interés no son las celebridades ni de Hollywood ni de Chile, sino los procesos políticos y sociales. Y tercero, a mi nadie me pago ni un peso por colaborar en el comando de Frei: por el contrario, fui yo quien financió al equipo humano que me acompañó y todos los gastos asociados.
Lo verdaderamente “último” no es abrir un debate sobre la derrota de la Concertacion, sino hablar de lo que no se ha leído y arrogarse lo que no se ha hecho.
En todo caso, dado que a Martita le interesa tanto el tema de la plata que yo pueda ganar, vuelvo a decir lo que ya he señalado públicamente: que los derechos de autor de “Radiografia de una Derrota” irán en un 100% a Un Techo para Chile. Espero que esto le de un poco de paz.

Author: Eugenio Tironi Categories: Economía, Política Tags:

21 x 8

Viernes, 21 de Mayo de 2010

Seguí completo el discurso del Presidente Piñera el 21 de mayo. No me gustó su retórica. No hay caso: cuando la elite trata de vestirse de popular, no le resulta. Puros clichés, frente a los cuales hasta Arjona parece un poeta.
Pero me gustaron sus contenidos. Es una suerte de síntesis de los mejor que propusieron el mismo Piñera, mas Frei y ME-O, en la campaña presidencial. Y aquello recogía lo que se había venido elaborando, tanto desde los gobiernos anteriores como desde los centros académicos, acerca de una nueva generación de políticas públicas.
Por ejemplo, el 7%, la escuela sindical, la intermediación laboral, la reforma a la justicia civil, la bonificación a las familias si cuidan a sus ancianos, los tribunales de drogas, entre muchas otras. También el paquete político propuesto es altamente consensual, incluyendo la reforma a los partidos y las primarias financiadas por el Estado –aunque no obligatorias.
Dijo cosas golpeadoras, como introducir principios de solidaridad al seguro privado de salud (Isapres). Esto sería una revolución parecida a la reforma previsional de Bachelet. Lagos lo intentó, cuando implantó el Auge, y no pudo por la oposición de la Alianza. Veremos ahora qué pasa.
Todo esto el Presidente lo tradujo a un lenguaje ejecutivo, empresarial; con medidas concretas y audaces, y plazos precisos. Si esta es la “nueva forma de gobernar”, vamos por ella.
La Concertación se vio desconcertada a la salida del Congreso. No es para menos. El discurso del 21 no calza con la caricatura de un gobierno de derecha. ¿Debiera estar apesadumbrada por ello? No, al contrario: debería estar contenta y orgullosa. Y prepararse para controlar que lo prometido ahora se cumpla, que es el rol de cu<alquier oposición.
Lo planteado el 21 no es para 4 años, que es lo que dura su mandato. Es para 8, cuando menos. ¿Qué será lo que está pasando por la cabeza del Presidente cuando hace planteamientos de este alcance? Esta es la pregunta que muchos deben estar haciéndose.

Author: Eugenio Tironi Categories: Política, Sociedad Tags: ,

Por la Concertación

Martes, 18 de Mayo de 2010

La Concertación podrá estar mal, pero ésta no luchó contra la dictadura para caer en la monarquía.
Hay que tratarla con cuidado. Ella es la condensación de luchas históricas del pueblo chileno. Luchas por la emancipación, por la libertad, por la democracia, por la equidad. Contra el clasismo, la soberbia, la altanería.
Si la Concertación se olvida de todo aquello y se transforma en una casta cerrada sobre la cual sólo tienen derecho a opinar los que detentan ciertos apellidos o ciertos cargos, o los que se someten a ciertos códigos no escritos de negación y ocultamiento, se estará negando a sí misma y no tiene más destino que la muerte.

Author: Eugenio Tironi Categories: Política, Reflexiones Tags:

Civilización Concertación

Sábado, 15 de Mayo de 2010

Sugiero leer una columna de Fernando Villegas en La Tercera de hoy. Retoma una discusión que tuvimos ya en T0 el domingo pasado –en los ritmos, eso sí, de la TV.
Villegas habla que la Concertación, como “civilización política”, entró en una crisis terminal, lo que se expresó en el cisma que dio origen a ME-O; y que la derrota de Frei fue consecuencia de ello, y no de su campaña ni de sus atributos personales.
Villegas critica mi libro por no abordar esta cuestión, que a su juicio es la central. Creo que es injusto. Éste no era el objeto del libro. Es como decirle que su libro sobre la felicidad deja afuera la miseria. ¡Es que es un libro sobre la felicidad! pues bien, éste es un libro sobre la campaña.
Pero Villegas pone un tema crucial. Lo de la Concertación, ¿es efectivamente la pudrición de una cultura, de un ideario, de un set de valores, de un tipo de organización política?
Yo no lo creo así. Aunque, lo confieso, la resistencia que hoy muestran los dirigentes de la Concertación ara emprender una revisión a fondo de la derrota, me están haciendo dudar…

En Duna

Miércoles, 12 de Mayo de 2010

Tironi en DunaComo parte de la maratón mediática que estoy efectuando para promocionar mi libro “Radiografía de una Derrota”, el martes estuve en la radio Duna, conversando con Héctor Soto y Cristián Bofill. Aquí va.

Author: Eugenio Tironi Categories: General Tags:

Mano a Mano con Guillier

Miércoles, 12 de Mayo de 2010

Hay veces que un sale de una entrevista conmovido. Esta vez me pasó. Aquí está. Espero me ayuden a explicarlo. Mano a Mano Guillier - Tironi

Author: Eugenio Tironi Categories: General Tags:

Los feligreses de la parroquia El Bosque

Martes, 11 de Mayo de 2010

De las cosas fuertes que han ocurrido el último tiempo –¡y por Dios que han pasado hartas!– fue la reacción de los feligreses de la parroquia El Bosque cuando surgieron las denuncias contra el padre Karadima por abuso.
¿Se acuerdan?
Se veían señoras y señores muy agresivos diciendo que ellos no creían ni una gota de lo que se decía. Que estaban seguros que detrás de esas denuncias habían intenciones aviesas. Que las presuntas víctimas no tenía problemas psicológicos. Que estaban buscando fama a costa del padre Karadima. Que si querían hacer denuncias, por qué lo hacían con publicidad; por qué involucraban a los medios de comunicación; por qué no lo hacían, mejor, a través de los canales de internos de la Iglesia. Que hacer hacer tales denuncias con publicidad era una traición sin nombre.
Cuando se les preguntaba a esos feligreses si habían visto el programa Informe Especial, donde 4 presuntas víctimas dieron sus testimonios, ellos decían que no lo habían visto ni lo verían, pues sabían que nada de eso era verdad. Y cuando los periodistas insistían con sus cámaras, los correteaban, exigiendo que los dejasen tranquilos.
Pues bien, al ver las reacciones que ha suscitado en dirigentes de la Concertación y en otros políticos salidos de ella mi libro sobre su derrota en las elecciones presidenciales, pensé inevitablemente en esos feligreses de El Bosque. Es exactamente la misma reacción.
¿Qué han dicho? Me han acusado de tener intenciones innobles, como ganar fama o dinero. Se me ha imputado ser un desleal, o actuar con bajeza, o incluso ser un traidor. Se ha dicho que si hay que hacer una autocrítica, ésta debe hacerse en privado, al interior de los partidos y sólo entre los militantes, y no en la arena pública.
Cuando los periodistas han preguntado a algunos de ellos si habían leído el libro, han respondido igual que los feligreses ante Informe Especial: que no lo habían hecho ni lo harían. Y que leerlo o no leerlo da lo mismo, pues viniendo de quien viene, ya saben que no tiene valor alguno.
Es una pena. Pero estos dirigentes de la Concertación comparten con aquellos feligreses de El Bosque el mismo espíritu oscurantista y corporativo que prefiere negar los problemas antes que asumirlos, y matar al mensajero que afrontar un diálogo abierto. Y que siempre tiene “razones” –llámese lealtad, prudencia, prioridades, fidelidad, o cómo sea– para no dejar que entre el aire de la argumentación racional.
Si la Iglesia Católica no rompe con esa lógica del los feligreses de El Bosque, nunca podrá recuperar la confianza de los fieles, que tantas y tantas denuncias desoídas por años y años –no sólo en el caso Karadima, sino en tantos otros en Chile y en todo el mundo– han terminado por trizar.
Si la Concertación no rompe con la lógica de esos dirigentes que insisten en negar la gravedad de la derrota y en combatir un debate racional y abierto al respecto, ella no recuperará jamás la confianza de los electores.

La Concertación y su derrota en un Chile que cambió

Martes, 11 de Mayo de 2010

Este escrito tiene como principal objeto dialogar con el último libro de Eugenio Tironi, Radiografía de una derrota o cómo Chile cambió sin que la Concertación se diera cuenta (Uqbar, 2010). El autor tiene el talento envidiable de poner en el debate público temas espinudos. A nadie, que le interese el debate político, le pasan desapercibidos las opiniones y escritos de este autor, que es difícil de encasillar tipológicamente, ya que fluctúa entre una especie de político, intelectual, experto en comunicaciones, empresario, etc. Su pertenencia a la generación MAPU, al “famoso” partido transversal de la Concertación, su carácter de lobbista o su paso como director de comunicaciones durante del gobierno de Patricio Aylwin en el inicio de la transición, lo han transformado en una moneda de doble cara: villano para unos, héroe para otros. Nuevamente Tironi ha dado que hablar y a menos de 4 meses de la derrota presidencial de la Concertación, nos regala un análisis que tiene sus altos y bajos, pero que por cierto tiene la virtud de hacernos reflexionar.

El texto de Eugenio Tironi es un texto que tiene al menos tres características centrales que recorren la estructura argumentativa. En primer lugar es un texto experencial. Tironi relata la experiencia cruda (erfahrung) de haber participado activamente en la campaña fracasada de Eduardo Frei y la eleva al grado analítico para explicar el fracaso, la derrota y el fin de los gobiernos concertacionistas. Es decir, transforma ese erfahrung en una erlebnis (experiencia significativa), precisamente a través del proceso de conceptualización político social que realiza. No es primera vez que este autor realiza esta tarea analítica de la experiencia vital, que recorre a su generación y a la clase política de la izquierda en su momento, y de la centro izquierda en los 90. Para quienes hemos dedicado parte de nuestro esfuerzo académico en comprender la producción político/intelectual de los años 70 y 80, que estuvo en el sustrato de la posibilidad de pensar la transición a la democracia, Tironi es un nombre que aparece con recurrencia, haciendo de la experiencia de la crisis el mejor momento para radicalizar el análisis. Quizás este nuevo texto no tenga el impacto subjetivo que tuvo un articulo publicado por la ong Sur hacia fines de la década de 1970, titulado y sólo ayer éramos dioses. Pero al igual que en ese entonces, la experiencia de la crisis entendida como oportunidad de transformación, se estructura en la subyacencia del análisis y la conducta reflexiva.

En segundo lugar, el texto de Tironi es analítico. Nos permite adentrarnos en el cómo se realizan las campañas en esta modernidad tardía. Así va desde la construcción programática y de imagen del candidato hasta los relatos de la implementación de técnicas específicas que validan la técnica y la experticia en el conocimiento de la opinión pública y la creación de un programa-candidato para ser puesto en “el mercado” electoral. Un relato interesante desde lo que no se vio en la campaña electoral, un especie de backstage de una puesta escena, que culmina con la franja televisa y los debates en los medios de comunicación masiva.

También relata sobre las dificultades de implementación operativa de la campaña, los problemas de financiamiento, la carencia de información “científica” previa, es decir, la falta de un cuerpo de “pensadores operativos” y de técnicos que nutrieran de manera más efectiva no sólo el “know how”, sino que también la dotación de un cuerpo de ideas contundentes sobre las cuales debatir. Desliza también una crítica a los canales, que es quizás el lugar donde más aguda se vuelve la mirada. Estos canales que debieron ser los partidos y los mecanismos apropiados, para permitir que el conocimiento se hiciera práctica y la práctica política nutriera el debate. En los mecanismos y en los instrumentos está el primero de los puntos que explica la derrota, a juicio del autor. Los canales estaban con problemas de transito, el atochadero inhibió una adecuada fluidez.

Pero el texto de Tironi también es analítico en otro sentido. En concordancia con varios de sus últimos escritos (El sueño chileno (2005), El eslabón perdido… (2006), Chile y la ruta a la felicidad (2006), entre otros), el autor ha intentado reflexionar sobre los cambios culturales, sociales y políticos que ha vivido Chile durante los años inaugurados con el retorno a la democracia. En ese sentido, tampoco es nuevo el interés de Tironi. Ya en los años 80, podíamos leer en este autor numerosas páginas destinadas a develar precisamente cuáles habían sido los cambios que Chile había vivido como sociedad durante la dictadura. Según el autor, ese conocimiento era clave para construir la transición y en ese sentido, colaboró al pensamiento de renovación en la izquierda, siendo muy relevante su análisis sobre las transformaciones laborales, la cultura y el propio sujeto social.

Pero como todos sabemos, el proceso de conocimiento no es develación, sino que cruzado por el interés (entendido en terminos habermasianos), aporta precisamente a la disputa por la construcción de la realidad social. Así fluctuando entre el intento de indicar los cambios, también está el intento por normar los mismos y anticipar los caminos. En este plano, este último libro de Tironi aborda los cambios en la subjetividad política de la sociedad chilena. ¿Cómo han cambiado los chilenos? (imagen un tanto discutible producto de su diversidad, pero muy útil para la construcción interesada de la sociedad) es la pregunta clave que se hace el autor y a continuación, en un par de páginas y de manera muy breve y discutible, nos sumerge en los cambios subjetivos vividos. Hoy tenemos chilenos más “empoderados”, “igualitaristas”, “desconfiados”, “exigentes”, que aspiran a una “vida plena” donde la felicidad y la calidad son referentes claves, “presentitas”, “crispados”, “estatistas”, “radicales” y “bacheletistas”. A juicio del autor, este diagnostico guió la campaña y la construcción de los “clivajes” socio políticos sobre el cual se articularía el debate electoral, sin embargo, pese a su asertividad analítica, nuevamente fueron los canales, de implementación y transferencia, lo que hizo que dicho diagnóstico no llegara a buen termino y no se lograra traducir en una propuesta consistente. El foco de crítica nuevamente apunta a los partidos políticos y en parte también, a la propia responsabilidad del candidato.

En tercer y último lugar, el texto de Tironi es también normativo. Tanto en el análisis tipificado como balance, así como en las expectativas de futuro. La crítica que realiza el autor a los partidos políticos, a la manera anquilosada de hacer las cosas en la Concertación, el debate de recambio generacional, el rol que jugó MEO en el fenómeno de la derrota, así como a la implementación de la propuesta programática, no es sólo una visión retrospectiva, sino que también está marcando por un deber hacer hacia delante. El foco apunta a los partidos y a su cultura política.

Sin embargo, es precisamente en este tema donde el análisis de Tironi se queda corto. Falta un análisis más profundo de las culturas políticas partidarias y de la propia cultura política concertacionista, de la que casi no se ha escrito nada. No basta con sólo quedarse con la crítica a las prácticas, al lugar común de la corrupción, la ineficiencia, los cuoteos, los pitutos. Falta entrar en ese mundo político cultural, sin eso difícilmente es posible también pensar, lo que en el libro de Tironi aparece como una panacea en el contexto de la campaña, me refiero a otro lugar común: el recambio generacional.

Este último no es simplemente una posta o un relevo, un recambio generacional también necesita de una crisis articuladora, que permita articular experencialmente la derrota y dispute la historicidad del relato que constituya la experiencia significativa de la nueva generación política. Las conclusiones analíticas y normativas dibujarán el horizonte de expectativas.

Sin embargo, Tironi no se introduce en este ámbito, quizás por su propia experiencia de vida, por la distancia y la relación tensa con los partidos que se traduce en su propia autobiografía política. Por su propia trayectoria y las cuentas no saldadas dentro de la misma generación que ha conducido la transición.

Ese espacio queda en blanco, aunque algunas pinceladas muy tenues se deslizan en el análisis. A mi juicio, esa carencia no debilita el texto, sino que abre el debate y por cierto, nuevos horizontes reflexivos sobre los cuales se estructurará no sólo el análisis político e histórico, sino que de acción de los sujetos políticos de nuestro hoy. También pone en evidencia los limites de lo pensable cuando el texto es también un texto que apela a autoaplicarnos la experiencia.

Dra. Cristina Moyano B.
Académica Universidad de Santiago de Chile.