Deuda con Tomás
Me alegro mucho del Premio Nacional de Ciencias Sociales concedido a Agustín Squella. Es un maestro en toda la línea. Un “modesto profesor de provincia”, como a él le gusta presentarse. Fino como pocos en su raciocinio. Generoso a la hora de discutir y deliberar. Con discípulos fieles, a quién se nota les entregó una parte de sí. Con una vasta experiencia académica. Es un honor, por ende, tenerlo en en ese cenáculo.
Pero nos quedamos en deuda con Tomás Moulian –quién también fue postulado a dicho Premio. Por su gigantesco aporte intelectual en la comprensión de lo que condujo al fin de la democracia chilena, en la comprensión de lo que realmente se trató la dictadura militar chilena y en la comprensión (aunque en esto discrepemos) de lo que fue la transición. Por su aporte en mantener vida las ciencias sociales chilenas bajo la dictadura, y de crear aún en ese tiempo un espacio de diálogo que fue clave para recuperar confianzas y construír la alianza que hasta hoy persiste entre el centro y la izquierda. Por su entrega en la formación de investigadores jóvenes. En, fin, por su enorme estatura moral, que le condujo a poner su peso intelectual a favor de causas muy diversas y a ofrecerse incluso como “pre-candidato presidencial” –cómo a él le gusta aclarar.
Tomás es una figura intelectual querida y respetada más allá de banderías ideológica e intelectuales, y sin la cual no se entiende del todo lo que ha sido la historia de Chile en los últimos 50 años. Le debemos, todos, un homenaje. No fué el Premio. Ni modo. Inventemos otro.
EUGENIO TIRONI (1951) es doctor en sociología de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, París. Investigador de Cieplan. Miembro del Consejo Superior de la Universidad Alberto Hurtado y director de Un Techo para Chile, Paz Ciudadana y Fundación Orquestas Juveniles e Infantiles. Ha sido profesor de diversas universidades en Chile y el extranjero. Autor o coautor de 22 libros, el último de los cuales es "Radiografía de una Derrota. O cómo Chile cambió sin que la Concertación se diera cuenta" (Uqbar, 2010).
