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Boeninger

Lunes, 14 de Septiembre de 2009

Estoy fuera de Chile. Pero las últimas horas, junto a los que me acompañan, me he pasado recordando a Edgardo Boeninger. No con pena sinio con alegría. Por lo que hizo, por lo que nos enseñó, por lo que gozó de la vida, por el país que contribuyó a construir.

Hace unos meses me tocó presentar el libro-entrevista de Margarita Serrano a Boeninger. Reproduzco aquí lo que dije en esa ocasión. Es todo el homenaje que puedo brindarle a su partida.

Presentación del libro LA IGUAL LIBERTAD DE EDGARDO BOENINGER, de Margarita Serrano

Voy a hablar, primero, de la génesis de este libro.

En abril 2008 MARGARITA SERRANO me visitó en Cieplan y me propuso hacer un libro sobre la vida de EDGARDO BOENINGER, basado en conversaciones con el. Yo pensé q sería imposible convencerlo, pues su vocación de pasar de anónimo x la vida es proverbial. Para mi sorpresa, respondió q no entendía qué interés podía despertar su vida, pero que si MARGARITA estaba interesada, encantado de probar. Como se ve, a EDGARDO  no se le ha quitado lo galante….

Llevé el tema al Comoté  Directivo de CIEPLAN, y el proyecto fue aprobado. Era q no! EDGARDO BOENINGER está en el ADN de Cieplan. Esa combinación entre técnica y política. Esa propensión al diálogo racional, no a los eslóganes ni estereotipos. Esa mirada de Chile desde una perspectiva comparada. Esa disposición al enfoque inter-diciplinario, especialmente entre economía y ciencia política. Dejémoslo hasta aquí; pues al leer el libro, uno confirma que hay parte del ADN de EDGARDO BOENINGER q los de Cieplan, lamentablemente, no compartimos: su pasión x el baile, por ejemplo; o por la hípica; en fin, su espíritu lúdico, relajado, libertario ¡que x Dios q es escaso entre nosotros!!!

Así fue como partió este proyecto. Semanalmente, EDGARDO BOENINGER y MARGARITA se instalaban creo q los jueves en la mañana, en mi oficina, a dialogar. No tuve mayor registro de lo que pasaba, salvo que cuando me encontraba con E en los pasillos y le preguntaba cómo iba el ejercicio, el insistía en decir que le parecía bien, que estaba entretenido, pero que no sabía a quién podía interesarle…

No supe mucho más, hasta q al finalizar enero, MARGARITA me entregó un manuscrito, q me comprometí a leer en las vacaciones. Figuraba en el lago Ranco, y el manuscrito ahí, esperándome a que tuviera el ánimo de volver a los temas del trabajo, mientras continuaba leyendo a Murakami, Corman McCarthy y el Vida y Destino de Vasily Grossman. Mi madre estaba con nosotros, y para expiar mi culpa –con ella y con MARGARITA SERRANO–, le pedí que x mientras leyera el manuscrito. Su comentario fue q lo encontró muy entretenido y bien escrito; lo q confieso me sorprendió; no que estuviera bien escrito, sino que fuese entretenido, pues yo suponía q el libro –conociendo el auto-control de EDGARDO—versaría más sobre políticas públicas q sobre el BOENINGER de carne y hueso.

Como soy de aquellos que nunca se liberan (ni siquiera en el Lago Ranco) del llamado del deber, me instalé una mañana a leer el manuscrito. Y me fascinó, al punto q no lo pude dejar y quedó, con Grossman, MacCarthy y Murakami, en el sitial de las buenas lecturas de las vacaciones.

¿Qué me gustó, aparte de la escritura tersa, delicada y manifiestamente amorosa de MARGARITA SERRANO? Lo q me gustó es que muestra, sin aspavientos, la génesis de un hombre público del siglo 20. Su vida de pensionado en el barrio Brasil. Su paso x la universidad –que en el caso de BOENINGER, se repitió varias veces, pues fue un estudioso infatigable. Sus amistades. Sus amores. Su ingreso al Estado, a través del departamento de tránsito de la Municipalidad de Santiago. Para qué sigo… Todo esto va dibujando no sólo a una persona, sino a un tiempo, a un siglo, a un Chile que tuvo en EDGARDO BOENINGER a un protagonista destacado. Todo esto, insisto, sin tesis de ningún tipo, sin grandilocuencia; sólo a través de pequeñas historias, de guiños, de silencios, de dudas; creando un clima de intimidad y reflexión. Leer el libro, x lo tanto, es conocer a EDGARDO BOENINGER y su tiempo; como si una y otra cosa fueran casi la misma cosa.

Aparecido marzo me junté con MARGARITA e Isabel Buzeta de Uqbar, nuestra editora, quien también había leído el manuscrito. Coincidimos que teníamos entre manos algo potente. El problema que teníamos es que EDGARDO BOENINGER no lo había leído, y yo temía que, si lo hacía, podía echarse para atrás, o pedirnos q licuáramos algunos pasajes que, la verdad, están entre los mas sabrosos del texto. Pero MARGARITA nos dio seguridades q eso no ocurriría, y así fue.

Vino después la discusión sobre el título, en la que fui derrotado –como me ocurre bastante a menudo. Yo propuse llamarlo DIRECTOR DE TRÁNSITO. Yo sé que suena feo y q no es muy comercial, pero creo que ilustra lo más profundo de EDGARDO BOENINGER. Creo que el vector q explica las múltiples vidas de BOENINGER es este: trabajar obstinadamente para las cosas fluyan sin restricción –ya se trate de personas, de ideas, de formas de vida, y de mercancías. Remover obstáculos para transitar con libertad: esta me parece a mí que es la máxima de EDGARDO BOENINGER; y no es por nada, entonces, que él hay quedado registrado como el gran arquitecto de nuestra Tran –sición….

Después de haber sido descartado mi titulo, y elegido el precioso título que tiene, sacado de una frase del propio EDGARDO BOENINGER, vino el esfuerzo de edición, encabezado con enorme talento y gran pulcritud x Isabel.

Como Cieplan quiero decir que nos llena de orgullo haber contribuido a sacar este libro sobre alguien que es parte fundamental de nuestra historia. Para algunos, como colega, como socio de muchas gestas q cambiaron el rostro de Chile. Para otros, como yo, como maestro, sea el departamento de Sta Lucia donde funcionaba bajo su égida el Grupo de los 24 a comienzos de los 80, sea en el CED donde se gestó la Concertación y se ideó la transición, sea en La Moneda con el Pdte Aylwin, sea ahora en Cieplan pensando sobre AL.

Para todos, creo yo, EDGARDO BOENINGER es un ejemplo de integridad, de humildad, de curiosidad, de jovialidad, de amor (basta verlo con la Martita), y x sobre todas las cosas, de buen humor.

Muchas gracias.

Author: Eugenio Tironi Categories: General Tags: