Por qué falla la NFG
Creo haber descubierto por qué está fallando la NFG, según lo que indica la última CEP. Se trata de lo siguiente: no sabe de manejo de expectativas. O para ser más exactos: maneja las expectativas de la ciudadanía desde el gobierno como lo hace la empresa privada; y esto es incorrecto.
Me explico. La empresa vive de la inflación permanente de las expectativas de los consumidores. El mkt se dedica precisamente a esto. Ella le genera más demanda, lo cual le permite invertir en más y mejores productos y servicios para satisfacer el alza de las expectativas. Hay un gap, cierto, entre oferta y demanda; pero éste es rápidamente superado si la empresa es eficiente.
Con el Gobierno es distinto. Éste no tiene cómo responder en breve plazo a una inflación de expectativas de la ciudadanía. Tiene que tener recursos, pasar leyes, contar con las aprobaciones de Contraloría, poner en marcha procesos, contratar u re-entrenar gente, y así por delante. Todo esto es relativamente simple en el mundo privado habiendo una demanda que satisfacer, pero no lo es en el Estado.
La NFG no ha trepidado en multiplicar las expectativas en todo orden de cosas. Por lo demás, lo mismo se hizo en la campaña. A esto se suma que siendo un gobierno de empresarios exitosos, la ciudadanía tiene el derecho a esperar que todo se arreglará rápido, empezando por la economía. Pero pasan los meses y las cosas no cambian. ¿Resultado? Frustración con el gobierno y caída en su popularidad.
En suma, si la NFG no aprende de administración de expectativas (y no de mera generación, como en la empresa), seguirá en problemas.
Whelan
El 6 de mayo 2009 fui invitado al colegio Saint George, del que soy ex-alumno, a dar un testimonio sobre Gerardo Whelan. Era la presentación del libro Acto de Fe de Patricio Hidalgo, el cual recoge conversaciones con gente que le conoció. Los otros invitados eran Andrés Pascal, Mario Livingston, Jovino Novoa y Roberto Fantuzzi. Esto fue lo que dije.
El rol de la empresa en Chile
Sobre esto escribo hoy en El Mercurio. Pero el tema da para mucho más. En el blog de la empresa que dirijo (www.tironiasociados.com) estamos iniciando una reflexión más colectiva al respecto. Pero son sólo los inicios. Éste es uno de loa grandes temas pendientes en el campo intelectual chileno. Una visión sociológica, y no meramente económica, de esta institución tan compleja como determinante que llamamos empresa.
Osadía
Osé hace un rato twitear que este gobierno me recuerda al de Allende: quiere cambiarlo todo sin reparar que no tiene mayoría en el Parlamento, y quizás, ni siquiera en la sociedad. Vale decir, que debe negociar y alcanzar consensos, así, abierta y limpiamente, para hacer al menos algunas de las reformas que quiere emprender; pues de lo contrario se va a dar contra la pared, y lo que es peor, va a tornar el clima político del país irrespirable.
¡Hay que aprender de Allende!!! No basta con los resquicios. Tampoco con alcanzar mayorías circunstanciales en base a uno que otro tránsfuga. Esto sirve para una vez, pero no para desarrollar un plan coherente de reformas.
El Presidente Piñera –con razón– dijo al comenzar que quería replicar la “democracia de los acuerdos” de comienzos de los 90, en base a la cual se lograron reformas fundamentales, como la tributaria, la laboral y la que democratizó los gobiernos locales. Bueno: ¿por qué no lo intenta, pero en serio? Hay mucha gente de la oposición que estaría dispuesta a dar la mano y colaborar. Pero tildar de “poco patriotas” a los que se oponen no es el camino. Hay que tener la osadía de intentarlo. Esto sólo lo puede hacer el Presidente, y le queda poco tiempo para ello.
Por decir esto en 140 caracteres en twiter me han crucificado. Una prueba más de que esto no va por buen camino.
En Conce
Un sociólogo en tweeterland
“¿Qué me hizo entrar a las “redes sociales”, y participar en ellas? A ver; el asunto tiene su historia”. Así comienza un artículo que escribí para la revista Qué Pasa que salió el viernes 9 de julio. Leer más…
Lo que sucedió
El viernes y sábado de la semana pasada (2 y 3 de julio) estuve en la zona de Concepción. Estuve en Coronel, el Radio Bio Bio, en el diario El Sur, en Conce con un grupo de ejecutivos y empresarios, y en Talcahuano en un taller con empleados municipales, invitado por el alcalde Gastón Saavedra. De ahí surgieron estas reflexiones, contenidas en mi columna de hoy en El Mercurio.
La otra derecha
Nuestro Bielsa
En twitter he tenido una discusión en el día de hoy sobre Marcelo Bielsa (MB).
Todos saben que lo admiro. De hecho escribí hace una semanas en el QP respecto a él, y a la dupla que forma con otro MB, Michelle Bachelet. Pero esto no me lleva a fetichizarlo, como se hace hoy, diciendo por ejemplo que fue MB quién enseñó a los chilenos a ser ganadores, entre otras pavadas por el estilo.
MB se las trae, desde luego. Pero como él mismo lo dijo en una ocasión, lo que hace un buen entrenador de una selección nacional es sacar lo mejor que tiene un pueblo y ponerlo en la cancha de fútbol. Esto es lo que ha hecho Bielsa.
Nada más, y nada menos.
¿Es un mérito? Desde luego. Pero no fue MB quien le “enseñó” a Gary a ser un guerrero y a rajarse por ganar. Ni a Suaso. Ni a Isla. Ni a Alexis. Ni a Beasejeur.
Si algo tenemos los chilenos es precisamente ese espíritu luchador y resiliente. Que éste no se expresara en la cancha de fútbol es otra cosa. Era una traición a nosotros mismos, producto de malos entrenadores. Por eso digo: MB no nos enseñó nada; sólo emancipó a nuestros jugadores de camisas de fuerza para que sean ellos mismos.
Otra cosa. Bielsa no llegó acá a Chile traído por el viento. Lo trajo la ANFP y su presidente, Mayne-Nichols. Hay que darle el mérito. Y en seguida, MB no habría logrado nada sin el respaldo que se le ha dado y sin la organización que se ha puesto a su servicio. Esto, otra vez, lo que habla bien es de los dirigentes y de Chile en general.
Dejémonos de cuentos: somos hoy más orhganizados, más eficientes y más profesionales que ayer, y esto se nota en la selección. El mérito es de Chile, no sólo de MB.
Estoy seguro que Bielsa estaré de acuerdo conmigo si digo que la selección de Chile está jugando como Chile, no como Bielsa. Porque Bielsa no existe: no es, a fin de cuenta, más que una proyección de nosotros mismos.
EUGENIO TIRONI (1951) es doctor en sociología de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, París. Investigador de Cieplan. Miembro del Consejo Superior de la Universidad Alberto Hurtado y director de Un Techo para Chile, Paz Ciudadana y Fundación Orquestas Juveniles e Infantiles. Ha sido profesor de diversas universidades en Chile y el extranjero. Autor o coautor de 22 libros, el último de los cuales es "Radiografía de una Derrota. O cómo Chile cambió sin que la Concertación se diera cuenta" (Uqbar, 2010).
