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Archivo para la categoría ‘Economía’

Bicho Raro

Sábado, 21 de Agosto de 2010

Es algo que había mencionado en alguna de las conferencias que me toca dar a menudo. Pero el sábado pasado me desperté y me dio con escribirlo. Muchos me preguntan por qué. No sé. Quizá por lo mismo que uno escribe tantas cosas: porque sí; por sacarse una cosa que uno tiene dentro. Como sea, aquí está.

Tarde

Martes, 17 de Agosto de 2010

Muchos me han preguntado adonde apuntaba mi columna de hoy en EM. ¿La verdad? A ninguna parte. Quería compartir el redescubrimiento de Gabriel Tarde, un “sociólogo maldito”, pero que ha dado más luces sobre el mundo actual que muchos consagrados; en particular, echando de bruces la pretensión de la teoría económica de ser una “ciencia exacta”, y que trata sobre una actividad (la economía) que sería el núcleo del funcionamiento social. Eso.

Evolución de la empresa

Viernes, 6 de Agosto de 2010

Así puso como título El Mercurio a las cartas de Eliodoro Matte a propósito de mi columna del martes, a mi respuesta en el día de hoy.
Aquí van ambas….

http://blogs.elmercurio.com/columnasycartas/2010/08/04/evolucion-de-la-empresa-en-chi.asp

Nueva sociología económica

Martes, 3 de Agosto de 2010

A los que estén interesados en el tema de la empresa desde un punto de vista sociológico, recomiendo seguir este blog del Icsos-UDP.

Carta a The Clinic

Martes, 25 de Mayo de 2010

En la ultima edicion de The Clinic aparece una entrevista al matrimonio Frei - Larraechea, donde Martita dice que le parece “último” que alguien escriba un libro “si te hace un trabajo por el que tu le pagas”. Si se refiere a mi -como lo supongo- debo rectificar tres errores. Primero, a ella no le hice ningun “trabajo”, sino que colaboré con el candidato de la Concertación. Segundo, el libro no contiene ninguna alusión a las intimidades de su familia, pues mi interés no son las celebridades ni de Hollywood ni de Chile, sino los procesos políticos y sociales. Y tercero, a mi nadie me pago ni un peso por colaborar en el comando de Frei: por el contrario, fui yo quien financió al equipo humano que me acompañó y todos los gastos asociados.
Lo verdaderamente “último” no es abrir un debate sobre la derrota de la Concertacion, sino hablar de lo que no se ha leído y arrogarse lo que no se ha hecho.
En todo caso, dado que a Martita le interesa tanto el tema de la plata que yo pueda ganar, vuelvo a decir lo que ya he señalado públicamente: que los derechos de autor de “Radiografia de una Derrota” irán en un 100% a Un Techo para Chile. Espero que esto le de un poco de paz.

Author: Eugenio Tironi Categories: Economía, Política Tags:

La manía de escribir

Sábado, 8 de Mayo de 2010

Cada vez que publico un libro me pregunto lo mismo: ¿por qué esta manía?
Escribir me gusta. Sobre todo en la 1a versión, cuando se lanzan ideas al ruedo. Después me empiezo a aburrir. Pero con todo, es a la larga placentero.
Publicar es otra cosa. Es como estar desnudo ante un ejército de francotiradores. Quien diga que las criticas no el duelen yo creo que miente, o que es mejor que se dedique a otro oficio. Duelen.
Pero lo peor es constatar que la gente entiende lo que quiere –o que uno no explica lo que cree. Que generalmente ya tiene formado un juicio antes de abrir la 1a página. Que hay una tentación irresistible de imputar al autor todo tipo de aviesas intenciones –entre ellas la más curiosa: ¡hacerse rico!; o la más venenosa: ¡hacerse famoso!
Y a uno le pegan por todos los costados. Si pone en el tapete los temas de fondo, por ser desleal. Si no los pone, por ocultarlos. Si uno no estuvo involucrado en los hechos, por hablar de lo que no se sabe. Si lo estuvo, por no quedarse callado, como si existiese un pacto de silencio entre los involucrados.
Todo esto me está pasando con la “Radiografía de una Derrota”, mi último libro.
Pro suponía que algo de esto iba a pasar, aunque nunca pensé que comenzaría antes de leerlo. Lo que ocurre es que este libro rompe con el código de no poner por escrito aquello sobre lo que todo el mundo habla. O de dejar que las cuentas se arreglen entre los dirigentes, pero sin participación del resto. O de no arriesgarse con interpretaciones más de fondo de las cosas.
Bueno. Yo rompo con esos códigos en este libro. Tendré que atenerme a las consecuencias.
Como sea, los cientos de respuestas que hemos recopilado en www.eugeniotironi.cl a la pregunta ¿Por qué perdió la Concertación?, ya justifica con creces el esfuerzo,

Recomendación

Domingo, 4 de Octubre de 2009

Por si alguien no la ha leído, recomiendo la siguiente columna de Eduardo Engel sobre el  Reporte de Transparencia Internacional que menciona a Piñera por usar o no contenerse de usar –mi inteligencia no me da para entender la difererencia–  información privilegiada, y que contiene además una interesante reflexión de lo que nos espera con la derecha concentrando todo el poder. Ojalá la lean aquellos son rápidos en denunciar a la Concertación, pero queen este caso han  guardado un elocuente silencio.

El candidato y la informacion privilegiada

Eduardo Engel* | 10.04.2009 | La Tercera

A las 15.30 del 24 de julio de 2006 concluyó la reunión del directorio
de Lan donde se aprobaron los estados financieros del primer semestre de
ese año y se acordó los dividendos a repartir. Entre los directores que
asistieron estaba Sebastián Piñera, quien 29 minutos más tarde compró
tres millones de acciones de la empresa. Luego de que los estados
financieros se hicieran públicos al día siguiente, las acciones de Lan
subieron 110 pesos, lo cual se tradujo en una ganancia de 330 millones
de pesos para el afortunado comprador.

Teniendo en cuenta lo anterior, el 6 de julio de 2007 la
Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) aplicó al empresario una
sanción de UF 19.470 por “infracción al deber de abstención” al haber
comprado acciones de Lan “contando con información privilegiada”. Piñera
decidió no apelar y pagó la multa.

Lo más probable es que quienes vendieron sus acciones a Piñera se
habrían abstenido de hacerlo si hubiesen conocido la información que
tenía el directorio en ese momento. Porque cada vez que alguien con
acceso a información privilegiada hace una ganancia, hay una contraparte
que hace una pérdida de igual magnitud. La situación es más grave,
porque los accionistas minoritarios e inversionistas extranjeros son
renuentes a invertir en mercados accionarios poco transparentes,
lo cual termina encareciendo el financiamiento de las empresas,
reduciendo su inversión y la creación de mejores empleos.

En su defensa, Piñera argumentó que es discutible que los estados
financieros contengan información privilegiada. Este argumento me parece
impresentable. Los estados financieros contienen información que puede
ser mejor, igual o peor que lo esperado por el mercado. Si es mejor, la
acción subirá, si es peor, caerá. Aun si es igual, saber con certeza que
no hay novedades constituye una ventaja respecto de quienes estiman que
es así, pero no están seguros al respecto.

Un segundo argumento que utilizó Piñera fue que la controvertida compra
de acciones fue sugerida por el modelo con que maneja sus inversiones en
Lan, modelo que no utilizó la información revelada en los estados
financieros. Este argumento es prácticamente imposible de refutar,
porque dado un patrón de compraventa observado, no es difícil construir
un modelo consistente con dicho patrón.

Es así como la distinción entre “utilizar información privilegiada” y
“comprar poseyendo información privilegiada” es de poca relevancia en la
práctica. Motivo por el cual las legislaciones de varios países
desarrollados prohíben que los directores de empresas realicen
transacciones antes de hacerse públicos los estados financieros. Porque
existe una variada gama de opciones para presentar una transacción que
utilizó información privilegiada como una que no consideró dicha
información y detectar martingalas de este tipo es prácticamente imposible.

¿En qué pensaba Piñera cuando decidió comprar acciones de Lan antes de
que se conocieran los resultados financieros de la empresa? Ya había
sido candidato presidencial y evidentemente pensaba postular de nuevo.
Lo sucedido sugiere, en el mejor de los casos, una falta de criterio
grave. Dos destacados partidarios le sugirieron, en columna publicada
en este diario en mayo, que venda Chilevisión y se deshaga ya de sus
acciones en Lan para evitar conflictos de interés evidentes. ¿Por qué no
sigue estos sabios consejos?

Conviene analizar lo que dice el Informe de Transparency International
(TI) publicado hace poco más de una semana sobre la compra de acciones
de Piñera a la luz de lo expuesto anteriormente. Los puntos de fondo me
parecen válidos. Se establecen los hechos, se menciona los principales
argumentos de la SVS y la defensa del empresario. En lo formal
hay afirmaciones innecesarias, por ejemplo, cuando se afirma que se
trata de uno de los hombres más ricos de Chile. Sin embargo, si se
eliminan estas afirmaciones el informe sigue siendo una fuente
potencialmente atractiva para quienes quieren ilustrar el pobre
manejo del candidato de la Alianza de los conflictos de interés que
nacen de su actividad empresarial.

Este episodio también ha puesto de manifiesto el gran desafío que
significa definir el modus operandi de una organización no gubernamental
como Chile Transparente. Mucho se ha comentado que el directorio no
conoció el informe antes de su publicación. Sin embargo, la solución no
pasa porque el directorio apruebe dichos informes. Una institución de
este tipo no puede cumplir su misión sin incomodar, una y otra vez, a
quienes detentan el poder en nuestra sociedad. Si en el futuro los
informes de Chile Transparente que sirven de insumo para los informes
anuales de TI van a ser aprobados por el directorio, seguramente
se termine optando por no ofender ni al gobierno ni a la oposición y
esta organización habrá perdido su razón de ser.

La reacción de los partidarios de Piñera a propósito de este episodio me
parece destemplada. Han utilizado todo el poder de que disponen para
atacar y desprestigiar a quienes ven como parte de un complot para
evitar que su candidato gane la elección presidencial. Han
argumentado la existencia de conflictos de interés de todo tipo luego de
negarse a reconocer que existen conflictos de interés evidentes entre
quienes han liderado el diseño programático del candidato de la
centroderecha. Si se comportan de esta forma mientras son oposición, no
quiero ni imaginar el enorme costo personal y profesional que pagará
todo aquel que se atreva a cruzarse en su camino en caso de que lleguen
a ser gobierno.

*Eduardo Engel es profesor de economia de Yale y asesor externo y
consejero de Chile Transparente.

Author: Eugenio Tironi Categories: Economía, Empresa, Recomendados Tags:

Excúsenme

Martes, 11 de Agosto de 2009

Hoy salen en la prensa numerosos dirigentes del PPD alegando que Frei, en su exposición ante el CEP sobre crecimiento y empleo, se alejó de las “ideas progresistas”.

Excúsenme. ¿Habrán leído su exposición, me pregunto?

Yo al menos no recuerdo un personero de la Concertación que haya hecho ante los empresarios un alegato mas drástico a favor de una mayor participación del Estado en la economía. En la exposición de Frei esta participación va más allá de la crisis.  Señaló no temer que sus políticas sean acusadas de un retorno a la “política industrial”, si de lo que se trata es de salvar empleos. Señaló también que alaba la participación de Enap y Codelco en la materialización de los proyectos de GNL, y que no descarta una mayor  participación futura del estado en el campo de la energía, especialmente en el impulso de la renovable no convencional.

No recuerdo, tampoco, un candidato presidencial de la Concertación que plantee un nuevo Código del Trabajo, porque el actual tiene problemas de legitimidad de origen y porque está desnaturalizado con tantas reformas parciales. Ni que plantee una reforma del Código de Aguas, para garantizar que el agua sea protegida realmente como bien nacional de uso público. Ni que se proponga transformar la educación pública en una educación de calidad comparable con la mejor del campo privado.

No entiendo, entonces, donde está lo “no-progresista”. ¿Que no anunció una reforma tributaria? Cierto. ¿Pero es acaso esto lo que define lo “progresista”? ¿No se trata de una reducción que raya en lo trivial? Porque sería como mucho que todo el esfuerzo intelectual realizado para actualizar el ideario progresista se reduzca a ¡subir los impuestos!

Lo que surge entonces, legítimamente, es la pregunta de si se está aprovechando lo del CEP para pasar a Frei otras cuentas que no se quieren verbalizar.

Economía Verde

Domingo, 9 de Agosto de 2009

Después de las  conclusiones del Panel Intergubernamental del Cambio Climático, que concluyó que el calentamiento del planeta era inequívoco y que la actividad humana muy bien podía ser responsable de esto, y del Informe sobre el impacto del cambio climático sobre la economía mundial, elaborado por el economista Sir Nicholas Stern por encargo del gobierno del Reino Unido, ya no hay mayor debate acerca del peligro que este fenómeno representa para la humanidad y de la necesidad de encararlo drásticamente. Esto fue asumido ya hace años por la Unión Europea, cuyos países acordaron recortar sus emisiones de gases con efecto invernadero un 20% para 2020 respecto a las emisiones de 1990, y llegar a un 20% de energías de fuentes renovables.

Bajo Bush, los Estados Unidos siempre negaron el peligro en ciernes, boicoteando los acuerdos internacionales para hacerle frente. Este fue uno de los factores que lo hundieron ante la opinión pública internacional, y también ante la norteamericana. En su campaña Obama anunció que daría un giro radical, poniendo fin al excepcionalismo estadounidense en esta materia. “Mi mandato –señaló– marcará un nuevo capítulo en el liderazgo de América en el cambio climático, fortaleciendo la seguridad y creando millones de empleos en el proceso”.

Los pasos que ha venido adoptando la nueva administración en esta línea son contundentes. La primera señal fue nombrar como secretario de Energía al físico y premio Nobel Stephen Chu, uno de los líderes mundiales en la investigación de energías renovables y biocombustibles de nueva generación. En seguida declaró que EE.UU se acogerá a la convención de cambio climático de las Naciones Unidas, y el presidente Obama invita a un grupo de figuras internacionales a juntarse en Washington para discutir sobre cambio climático a fines de abril, en preparación para la negociación que realizará las Naciones Unidas en diciembre en Copenhagen. Estos gestos, inimaginables en los tiempos de Bush, han sido acompañados de un paquete de medidas regulatorias para reducir las emisiones, doblegando el lobby de las  poderosas y mimadas industrias energética y automotriz. Las metas son ambiciosas: entre otras, 10% de la energía debe venir de fuentes renovables para el 2012, y un cuarto para 2025; un millón de vehículos híbridos para 2015, disponer de; todas las edificaciones nuevas deben ser neutrales en carbono y con producción cero de emisiones para 2030.

Pero lo más importante es el anuncio realizado por el Presidente Obama de una inversión de US$150 billones en diez años para catalizar los esfuerzos privados hacia una “economía verde” basada en energías limpias. Esto debiera producir cinco millones de nuevos empleos, lo que supone aprender las habilidades necesarias para una nueva forma de trabajar y de hacer economía.  De hecho, este paquete verde ocupa el segundo lugar del programa de políticas que planteó como presidente electo, después de revitalizar la economía. Lo que está en la retina de Obama es hacer de la “economía verde” lo que fue la industria automotriz en la primera mitad del siglo 20, o la espacial y aeronáutica en la segunda, o la de tecnologías de la información en las décadas más recientes: un campo donde afirmar el liderazgo estadounidense, y un vehículo para salir de un período recesivo.

Hubo quienes, con un inconfesable placer, pensaron que la crisis económica llevaría al mundo desarrollado a dejar de lado su manía por el cambio climático. No ha sido así en absoluto. Estados Unidos se embarca en esta cruzada justamente en medio de la crisis, y en Europa ésta no ha sido excusa para relajar sus políticas. Como señalara el Presidente Sarkozy, “el paquete sobre el clima es tan importante que no podemos simplemente abandonarlo bajo el pretexto de una crisis financiera”. Es más, lo ve como una oportunidad para el crecimiento y para el empleo, y hasta ha planteado un controvertido sistema de impuestos para incentivar el comportamiento “verde” de los franceses y de las empresas. Y en el caso de Gran Bretaña, el Primer Ministro británico Gordon Brown ha propuesto recientemente para su país metas aún más exigentes que las fijadas por la Unión Europea.

Chile ha venido haciendo su tarea en materia de cambio climático. Pero todavía con timidez, y de manera reactiva, como si esto fuese una obligación que se nos impone desde afuera. Es la hora de cambiar de actitud. Ser proactivos, mirando esto como una oportunidad y no como una fatalidad. Si Chile se queda atrás de esta verdadera  revolución económica y social en curso, lo pagará muy caro en el futuro. Lo cual exige dejar de pensar y actuar de manera incrementalista, y proponerse medidas y metas radicales, que aunque sean dolorosas en el corto plazo, nos permitan a avanzar a saltos. Como lo señalábamos, así lo están haciendo los países desarrollados, incluido los Estados Unidos.

La campaña presidencial es de las pocas oportunidades que tenemos cmo sociedad para “pensar en grande”; para sacar un poco la cabeza de la contingencia y poner por delante el horizonte. Es, por ende, una buena oportunidad para que los candidatos se pronuncie sobre lo que se proponen hacer ya no sólo para defenderse del cambio climático, sino para avanzar hacia una “economía verde”.