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El Bicentenario fue ayer
El Mercurio me invitó ayer tarde a escribir sobre mis reacciones ante el hallazgo de los 33 mineros atrapados. Para mi sorpresa, ellas no fueron publicadas. Para no perder el trabajo realizado, aquí van.
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Bicho Raro
Es algo que había mencionado en alguna de las conferencias que me toca dar a menudo. Pero el sábado pasado me desperté y me dio con escribirlo. Muchos me preguntan por qué. No sé. Quizá por lo mismo que uno escribe tantas cosas: porque sí; por sacarse una cosa que uno tiene dentro. Como sea, aquí está.
Tarde
Muchos me han preguntado adonde apuntaba mi columna de hoy en EM. ¿La verdad? A ninguna parte. Quería compartir el redescubrimiento de Gabriel Tarde, un “sociólogo maldito”, pero que ha dado más luces sobre el mundo actual que muchos consagrados; en particular, echando de bruces la pretensión de la teoría económica de ser una “ciencia exacta”, y que trata sobre una actividad (la economía) que sería el núcleo del funcionamiento social. Eso.
Falta Sexo
Sobre el mismo tema: la adaptación…
Más sobre la empresa
El tema sigue, en buena hora. Ya era tiempo que se abriera un debate sobre una de las instituciones más relevantes de nuestro tiempo y de nuestra vida: la empresa. De hecho, hoy respondo en EM, en una nueva carta, a los comentarios recibidos.
Basta con mirar Wikipedia para descubrir que la definición de empresa es bastante más compleja que la de “ganar plata para sus accionistas”. Ésta tienen por cierto la finalidad de producir bienes o servicios para satisfacer a sus clientes actuales y potenciales, pero esto no siempre se traduce en más “plata para sus accionistas”, sino en más valor, el cual se forma también por dimensiones extra comerciales: por ejemplo, el valor de Google, Facebook, Twitter, o incluso de Apple, no tiene que ver con sus ganancias.
Pero las empresas son también un espacio social: gran parte de la población vive del trabajo que realizan en ellas, y en este trabajo buscan comunicarse, realizarse y trascender: ésta es una dimensión clave que no se puede desatender, como lo recuerda siempre –entre otros– la Iglesia Católica.
Por último, las empresas son también vehículos de valores –y lo son cada vez más–, los que se vehiculizan no sólo en lo que producen, sino en cómo lo hacen y en el tipo de relación que establecen con su entorno.
La separación empresa – accionistas, la primera impersonal y egoísta, y los segundos humanos y altruistas, es una trampa, pues conduce divorciar la marcha de las empresas de la voluntad, valores y convicciones de sus propietarios. Ella forma parte, también, de la retórica que propongo superar, pues no corresponde con la realidad actual, donde la identificación entre accionistas, ejecutivos y trabajadores, y entre todos ellos y su entorno, es lo que hace a una empresa sostenible.
Para seguir este debate desde un punto de vista más académico, sugiero seguir el blog de Icso-UDP, donde tambien he participado con algunos posteos.
http://blogs.icso.cl/practicasculturales/?p=433
Links: www.icso.cl
Evolución de la empresa
Así puso como título El Mercurio a las cartas de Eliodoro Matte a propósito de mi columna del martes, a mi respuesta en el día de hoy.
Aquí van ambas….
http://blogs.elmercurio.com/columnasycartas/2010/08/04/evolucion-de-la-empresa-en-chi.asp
EUGENIO TIRONI (1951) es doctor en sociología de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, París. Investigador de Cieplan. Miembro del Consejo Superior de la Universidad Alberto Hurtado y director de Un Techo para Chile, Paz Ciudadana y Fundación Orquestas Juveniles e Infantiles. Ha sido profesor de diversas universidades en Chile y el extranjero. Autor o coautor de 22 libros, el último de los cuales es "Radiografía de una Derrota. O cómo Chile cambió sin que la Concertación se diera cuenta" (Uqbar, 2010).
