Giro a la izquierda
Con el triunfo de Sebastián Piñera, se ha hecho un lugar común decir que “Chile se derechizó”, y han salido al ruedo múltiples explicaciones “sociológicas” del fenómeno: que los emergentes, que los aspiracionales, que la ineficiencia del Estado, que las nuevas tecnologías. Tal fenómeno, sin embargo, no existe. Al revés: a la luz de lo que fue la campaña 2009, “Chile se izquierdizó”; o más exactamente, se centro – izquierdizó.
La campaña reciente, en efecto, se desplegó en el campo ideológico y programático de la centro - izquierda. Miremos lo que hizo la Alianza. Algo ya había ya ocurrido el 2005, pero en esta ocasión llegó al extremo, con el desplazamiento de sus líderes ligados al ancienne régime por uno que estuvo en contra de éste, y que se preocupó en la campaña de sacar del baúl de los recuerdos sus credenciales anti - pinochetistas, y de mimetizarse con el discurso histórico de la centro - izquierda: protección social, extensión de las regulaciones, ampliación de los derechos de las minorías, etc. De este modo, si en los años noventa del siglo pasado las campañas electorales se desenvolvieron en el campo ideológico de la derecha, con una Concertación dando garantías que no arrasaría con el equilibrio fiscal, ni ahogaría la libertad de elegir, ni restringiría el consumo –en otras palabras, que no haría trizas el tipo de capitalismo instaurado bajo Pinochet–, ahora lo hicieron en el terreno de la centro – izquierda.
Marco Enríquez – Ominami, por su parte, quien partió como la figura de una izquierda rebelde o “díscola”, en el curso de la campaña se fue inclinando hacia el centro, con el fin de ampliar su base electoral. Así, al final terminó presentándose como un candidato híbrido que se situaba “más allá” de las divisiones entre izquierdas y derechas propias de un pasado que él prometía dejar atrás. Por el lado de la izquierda articulada en torno al Partido Comunista, ella eligió el 2009 al candidato más moderado que ha tenido desde 1989, Jorge Arrate, quien hizo propuestas que cabían perfectamente en el campo programático de la Concertación. En suma, en las recientes elecciones no hubo candidaturas ni de izquierda ni de derecha: todas convergieron en la centro – izquierda; un campo que hasta entonces había sido monopolio de la Concertación.
El Partido Comunista se alió con la Concertación para entrar al Parlamento. Y lo logró, por primera vez desde el retorno de la democracia. En la arena legislativa, es probable que el peso simbólico del PC sea muy superior a su número de congresistas, por la influencia que tendrá sobre los parlamentarios de la Concertación, en especial del PS y PPD, así como por su capacidad para servir de articuladores entre las movilizaciones sociales y el sistema político. Se sumará a esto una Concertación en la oposición, que buscará refugiarse en el mundo social, laboral y sindical, donde volverá a competir mano a mano con el PC, que ha sido su adversario histórico en este mundo. El resultado de todo esto será una mucho mayor conexión entre las movilizaciones sociales y el sistema político, lo que implica revertir la tendencia que ha dominado en las últimas dos décadas. Todas éstas son señales de un giro a la centro – izquierda, no a la derecha.
Curiosa situación. Las chilenas y chilenos eligieron un Presidente de derechas, pero para realizar políticas de izquierdas. Lo que no es nuevo: lo mismo hicieron con la Concertación a comienzos de los noventa, pero en el sentido inverso. ¿No habrá en esto, acaso, una secreta sabiduría de los electores?
EUGENIO TIRONI (1951) es doctor en sociología de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, París. Investigador de Cieplan. Miembro del Consejo Superior de la Universidad Alberto Hurtado y director de Un Techo para Chile, Paz Ciudadana y Fundación Orquestas Juveniles e Infantiles. Ha sido profesor de diversas universidades en Chile y el extranjero. Autor o coautor de 22 libros, el último de los cuales es "Radiografía de una Derrota. O cómo Chile cambió sin que la Concertación se diera cuenta" (Uqbar, 2010).

Don Eugenio, no estoy de acuerdo con usted.
Creo que cultural y sociológicamente el país se ha cargado a la derecha.
Si el año 89′ la cultura masiva estaba representada por Víctor Jara, música andina y Silvio, Análisis, Cause, Hoy y La Bicicleta, hoy está mejor representada por Morandé con Compañía, Yingo y la farándula, LUN y La Cuarta.
Sinceramente siempre pensé que el día que canal 13 lograra imponer su agenda valórica conservadora en el rating, la derecha ganaría las elecciones, pero no fue así sino todo lo contrario, lo lograron cuando Mega y Chilevisión sumados superaron a TVN, imponiendo la crónica roja en los noticiarios y la banalización extrema.
Por lo mismo soy pesimista respecto a las posibilidades de recuperar el poder con pocos medios de comunicación de peso.
Sería bueno no abusar de encuentas donde los chilenos se presentan mucho mas de izquierda de lo que realmente son. Por favor converse con un trabajado joven que gana $ 300.000, de partida no vota, sus preocupaciones no pasan del plasma, el Nintendo, el TV cable con CDF, el auto, ni siquiera la casa porque para eso está el subsidio. Propóngale alguna pequeña cosa que restrinja su libre acceso al crédito y al consumo, vea la reacción se sorprenderá. Yo he hecho el ejercicio con los trabajadores de mi planta, usted no creería ver como jóvenes que nacieron y pasaron su primera infancia en una toma, protestan a brazo partido contra el impuesto a los combustibles, los mismos se definen como muy de izquierda.
Olvídese aspirar a un proyecto colectivo, cada uno mata su toro.
Acaso no es tacherismo puro ?, “la sociedad no existe, solo individuas y familias”.
Concuerdo con Rodrigo.
Aunque no sé si eso es “derechización”, lo cierto es que le es muy útil a la endogámica derecha chilena, que a pesar de guardar y acrecentar en familia sus bienes, necesita que haya más y más consumidores.
Esto es capitalismo puro y duro, de eso no cabe duda, pero aliado a democracia. La cuestión es interpretar ese “demos”, que ciertamente tiene pocos roles ciudadanos que interesen y muchísmos consumidores ávidos por más. Las claves políticas hace rato que no son herramientas de lectura de la realidad, que brilla y seduce mucho más por sus bienes ofertados que por sus bienes valóricos. Para qué hablar del futuro, que brilla en los ojos de cada quien cuando mira las vitrinas. Los relatos son privados, a Chile no creo que le hayan calzado los relatos públicos más que contra los dominadores. Pero incluso éstos lucen ahora como atractivas estrellas guías. ¿Hacia dónde?
Ni derechización ni izquierdización, al menos en términos ideológicos. Economización, eso sí, y a costa de la política, esa actividad que se ocupa de la vida en común, una vida, como bien señala Rodrigo, particularizada y proyectada sobre la base de ambiciones, no de anhelos. O de anhelos materiales, porque los bienes materiales nos están significando no sólo el éxito, sino incluso la felicidad. Yo creo que pronto convendría diagnosticar, en todo el mundo capitalista o capitalizado por ese sorprendente país que es USA, la adicción consumista. Esto importa, es urgente.
No quisiera ser decadentista, pero mientras más lo pienso, menos fácil me resulta ver la vuelta de tuerca hacia un capitalismo moderado. Esto sólo tiende a aumentar, esa es su lógica porque esa la droga que lo mueve. Con un Obama cada vez menos sonriente y un Piñera en la cima, me cuesta creer que algo así como la conciencia colectiva pueda más que los intereses privados. Esto sucede a nivel planetario, y como en el fondo los responsables no se hacen responsables, y todos lo somos en menor medida, ¿quiénes lo detienen? ¿Y cómo? ¿Consumiendo menos? La Tierra se consume como nunca y todos en el fondo estamos abogando siempre por que crezca más. Paradójico, pero suena a buen final de película.
Desde el 17-01 que no veo TV, no escucho radio ni leo periodicos. El triunfo de la derecha,donde tontamente el pueblo chileno dejò al gato a cargo de la carnicerìa, sencillamente me traumò.
Prometì no escribir en 4 años en este blog, sin embargo, la noticia lo persigue a uno y no pude evitar escuchar en la TV del boliche de la esquina que Lavin està en Educaciòn y Ravinet en Dfensa.
Comentarios:
Ravinet.- No puedo sino aplaudir de pie esta nominaciòn. El transfuga de Piraña a tenido el buen tino de avizorar que se viene la cosa fea con PErù y ha puesto a un hombre que conoce del tema, sabe de proveedores, tiene contactos vitales, etc. etc. antes de antiderechista, soy chileno y mi juicio no està nublado.
LAvìn. Acà Piraña mostrò toda su maquiavelica condiciòn. Tira a los leones a un posible rival (ya explicarè) futuro. Sabe que los cabros se lo tumbaran por Opus, por derechista, por feo o por ser quien es. Fue como darle un tiro de gracia a un cadaver politico.
Piraña es un eterno copiòn: las ideas del finado Claro, las frases de Zapatero, los titulares del Clinic, la campaña de Lula, los pasos de Berlusconi y ahora, la estrategia Kirtchner-Cristina. Acà explico lo de dar el tiro de gracia a Lavin: nada de raro resultarìa que a poco andar Piraña levantara la candidatura de su mujer para estar 8 años en la Moneda. Siendo asì, tiene que anular al mas posible rival cuanto antes.
Bien Piraña por tu eterno olfato de sangre. Mal Lavìn por tu ingenuidad a ultranza.