La doctrina Emanuel
Rahm Emanuel, el Jefe de Gabinete de Obama, dijo una vez que “una buena crisis nunca hay que dejarla pasar”. Se refería a la crisis económica, y de aprovecharla para hacer reformas que introdujesen más regulaciones en la economía de EEUU.
Lo mismo deberían pensar los partidos de la Concertación después de su derrota de ayer.
Esto exige actuar con calma. No precipitarse. No buscar ahora chivos expiatorios, igual como ayer se buscaron figuras carismáticas, para evitar una reflexión a fondo. Digerir lo ocurrido, porque lo del domingo puso en escena una crisis de fondo, que no viene simplemente de la decisión de los Presidentes de partido de evitarse una primaria de verdad, sino de mucho antes, quizás desde fines de los 90.
Los partidos tienen que cambiar. Pero en serio; no como un (otro) montaje. Y los cambios de verdad se cocinan a fuego lento. Pero sí: éste es el momento de partir…
EUGENIO TIRONI (1951) es doctor en sociología de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, París. Investigador de Cieplan. Profesor del Instituto de Sociología de la Universidad Católica de Chile y del Magister en Comunicación Estratégica de la Universidad Adolfo Ibáñez. Miembro del Consejo Superior de la Universidad Alberto Hurtado. Ha sido autor o coautor de 20 libros, el último de los cuales es Palabras Sueltas (Mercurio-Aguilar, 2008).

La Concertación ha perdido. La derecha, hoy más democrática, ha conquistado la mayoría del electorado. Razones: Muchas. Esbocemos algunas.
1.- El país cambió. Quedó en el pasado el miedo a la represión. Las heridas de la dictadura están cicatrizadas. El fantasma golpista desapareció. La libertad se abrió paso no sólo en la economía, en la política, sino también en lo social. Chile superó en estos años la barrera per cápita de los US$15.000 anuales. La pobreza disminuyó de un 33% a un 10%. La clase media creció y se hizo más culta, pero también más exigente.
2.- Los gobiernos de la Concertación, por cierto los más exitosos y estables de la historia de Chile, mal acostumbraron a la clase política de sus filas a repartir el poder por cuotas y un pequeño grupo de dirigentes (negociadores de las regalías) se enquistó en la dirigencia de las organizaciones impidiendo la renovación de los líderes. Los partidos políticos de apoyo al gobierno se debilitaron en sus figuras y también en sus ideas. Aparecieron los primeros síntomas de la corrupción.
3.- Los gobiernos de la Concertación supieron ejercer de manera eficiente la administración del Estado, efectivamente se focalizaron en la solución de los temas sociales, pero esta eficiencia y esta visión del país curiosamente no se proyectó a los partidos de apoyo.
4.- La progresiva decadencia del partido democratacristiano, tanto en sus líderes como en sus programas, disminuyeron la base electoral de sustento del centro político, antaño siempre concertacionista, cuyos simpatizantes ya huérfanos de liderazgos pudieron ser conquistados por una derecha más democrática.
5.- El sentido de unidad de la Concertación frente al peligro común, el desprendimiento de sus dirigentes en torno a los proyectos emblemáticos y la valoración de la diversidad interna como una manifestación de la democracia, decayeron y el electorado castigó estas conductas con una desmovilización cercana a los 350.000 electores.
6.- La dirigencia de la Concertación perdió sintonía con sus simpatizantes, aparecieron los primeros rasgos de sectarismo, y creyendo que los éxitos alcanzados eran credenciales suficientes para tomar decisiones inconsultas, designaron entre cuatro paredes, por motivos de raciocinio político y no de liderazgo a un candidato que no contaba con el apoyo social necesario para encarar una elección competitiva. De seguro se justificará que en la negociación de los partidos de la coalición no había posibilidad de un nuevo candidato socialista sin la escisión del partido democratacristiano, sin embargo, este cálculo político es un hecho ajeno al sentimiento del electorado, y la decisión adoptada constituye una demostración palpable del alejamiento entre las cúpulas políticas y la base electoral.
7.- La derecha también cambió. El 44% de simpatizantes de la figura de Augusto Pinochet, otrora fervientes partidarios de la dictadura, aprendieron a respetar las reglas del juego democrático y terminaron por valorar la estabilidad social y los avances de la Concertación. No cabe duda que 20 años con una masa electoral relevante, pero sin alcanzar la mayoría ciudadana, moderaron a la derecha y sus líderes y la obligaron a mimetizar su discurso con las ideas del centro político y de la izquierda. Esa fue sin lugar a dudas la clave del éxito.
¿Ganó Chile con el triunfo de la derecha? Difícil respuesta. No lo sabemos, pero nuestra democracia sí ganó y mucho, la complacencia y el poder sin grandes esfuerzos corrompe y esta derrota abrirá paso a una nueva etapa. A una necesaria renovación de los líderes del centro político y de la izquierda y, lo que es más importante y urgente, a una evolución de las ideas.
Difiero.
Creo se debe buscar chivos expiatorios, se debe buscar las razones simples, en vez de profundismos teoricos para escabullirse y amodorrarse en este nuevo escenario.
Tdo el mundo codicia a Escalona y eso está bien, muy bien la verdad, es parte del nuevo comienzo.
Sergio, yo estoy de acuerdo. La cabeza Escalona la venimos pidiendo hace rato y la de Latorre también, desde antes de la elección. Pero si no tenemos claras las causas reales, no teóricas del fracaso, vamos seguir de tumbo en tumbo.
Don Eugenio, con todo respeto.
Hoy en La Segunda figuran Correa y Tironi explicando la derrota y proyectando.
¿Es esto renovación?
“Tratando de entender -sobre la marcha- aquello que termina y aquello que comienza”
Se acabó. No va más. Por voluntad del pueblo, ganó Piñera y se acabaron 20 años de Concertación.
No fueron los nulos y blancos, como se pensó hacia el final de la campaña de Frei. Éstos de hecho disminuyeron en relación a la primera vuelta. Habrá que agradecerles a quienes, con todas sus críticas, pudiendo haber anulado o votado en blanco terminaron votando por Frei. La derrota pudo ser mayor.
Tampoco ganó Piñera simplemente reproduciendo los votos históricos de la derecha. De hecho, obtiene la votación más alta de su sector en todos los años desde el retorno de la democracia. Más que el Sí en 1988, más que Lavín en 1999, más que el mismo Piñera + Lavín en la primera vuelta del 2005.
Considerando que el padrón electoral no ha variado en lo sustantivo en 20 años, la única explicación lógica es que personas que siempre habían votado Concertación, esta vez rompieron el tabú y cruzaron la vereda dando su voto a quien nunca antes se lo habían dado.
¿Se derechizó la gente? ¿Hubo traición a principios? No. Más bien Piñera supo conquistar a este segmento volátil mejor que Frei: quinientos mil del millón cuatrocientos de Marco Enríquez-Ominami se fueron hacia su alternativa. La crítica al estilo de gestión política de los partidos de la Concertación tuvo mayor peso que los fantasmas de un regreso del pinochetismo al poder.
En medio de la tristeza de ayer, quise salir a observar en terreno para tratar de comprender mejor. Cerca de las 19:00 hrs. tomé mi auto y enfilé anónimamente por Vespucio hacia Escuela Militar. Los tacos y bocinazos de la gente anticipan lo que viene más adelante: miles de personas en sus autos avanzando hacia el centro. El 90% con banderas chilenas, el 10% restante con bandera con el rostro de Piñera estampado. El ambiente es como de celebración familiar de un triunfo de la selección. No veo banderas de la UDI ni de RN, tampoco de Pinochet. La Escuela Militar misma está tranquila y en silencio, no hay soldados celebrando.
Bajo por Apoquindo hacia Providencia y en el trayecto la caravana es cada vez más grande. Yo, que estoy sólo de observador etnográfico, me salgo de la pista principal y unos cabros jóvenes de un auto del lado se dan cuenta que voy con la cara larga y sin bandera y me echan la talla “ese parece que votó por Frei jajajajaja”. No hay agresividad ni violencia y la escena hasta a mí me da risa, entre nerviosa y picada. Banderas y banderas chilenas pueblan el panorama.
“¡Esto es una celebración de pura gente linda!” pienso para mis adentros, cuando justo por Radio Cooperativa se escucha la voz de Pablo Longueira entrevistado, explicando que a su juicio esta victoria hubiera sido imposible sin el trabajo persistente de más de 25 años de la UDI en el mundo poblacional. Son los votos populares los que permiten que la derecha haya avanzado y eso es obra de la UDI, escondida durante la campaña pero más conciente de su rol histórico que nunca. “Lo peor” -pienso en silencio y resignado- “es que tiene razón”, mientras afuera de mi auto las familias de clase alta siguen celebrando.
Llego hasta Manuel Montt y enfilo de regreso hacia Ñuñoa. A ver cómo está la cosa en territorio sabatista. Acá la calle está vacía. O bien los festejos se concentran en el eje Apoquindo/Providencia, o bien en estas calles votaron por Frei, o bien la gente está disfrutando de un domingo familiar en sus casas. Tomo Campo de Deportes hasta Grecia y en el sector del Estadio Nacional es lo mismo. Un día relativamente normal, con algunos bocinazos y banderas chilenas aisladas. Acá debe haber ganado Piñera, pero o la gente ya partió al centro a celebrar o están tranquilos en sus casas.
En Grecia con Doctor Johow doblo hacia Plaza Ñuñoa. En la plaza cientos de parejas jóvenes miran felices a sus hijos e hijas jugando, como un domingo cualquiera, completamente ajenos al devenir electoral. No se ven ni tristes ni contentos, este parece ser un día cualquiera. Hago entonces el cálculo mental y me lo explico. Piñera logró más de 3 millones y medio de votos, pero hay 4 millones de no inscritos y cerca de 1 millón de inscritos que no votaron.
Volví a casa después de este pequeño tour con las misma pena que salí, pero con algunas lecciones. A quien le interese hacer o participar en política: hay un mundo “allá afuera” de nuestras propias historias, de nuestros propios dolores, de nuestra propia identidad. Por un lado, el adversario no es el que creíamos: Piñera no es Pinochet. Por otro lado, hacer política implicará cada vez más sintonizar con aquellos que no les interesa la política.
Para la izquierda y lo que se ha dado en llamar “el progresismo”, esto significará elaborar discursos distintos de los tradicionales, tanto para hacer oposición como para volver a retomar la fuerza social perdida en estos años.
Sólo me queda citar lo manifestado por mi persona el día 21 de octubre de 2009 en su artículo intitulado “Carne a la Parrila”. Permítame recordárselo (y sólo espero que lo publiquen:
“Sr. Tironi.
Quedo perplejo con el análisis tan pobre, poco serio y falto de rigurosidad política que ha realizado. Es una una pena que una persona académicamente preparada como usted, pretenda desconocer la realidad de la calle. Afortunadamente, la dueña de casa (entre ellas mi madre, mi esposa), aquel que nos saca la basura cada día, el casero que nos atiende amablemente en la feria, los jóvenes amigos de mis hijos que no tienen trabajo, a pesar que muchos de ellos cuenta con título profesional o técnico, los distintos choferes de taxi-colectivos que tomo cada día para dirigirme a mi trabajo, los choferes de las micros que se levantan cada mañana para llevarnos a nuestras faenas, mis vecinos albañiles, obreros de construcción, jubilados o jubiladas, y otros con los cuales convivo día a día, piensan muy distinto a lo que usted equívocamente intenta hacernos creer….¡qué lástima!
La terquedad, la soberbia, el orgullo y la miopía de los dirigentes políticos como Frei, Auth, Pizarro, Escalona, Tohá, Gómez, y tantos otros Tironis, han hecho que se alejen, se desvinculen y se separen de la real temperatura que se le debe palpar a la gente.
Por último, debo expresar que soy un concertacionista desde su nacimiento, pero no por eso me dejo dominar por mis subjetividades, consecuencialmente me saco la venda de los ojos para observar la innegable realidad de un posible y cercano triunfo de la derecha, y que Marco Enríquez es mejor representante de la realidad política-social que un vetusto representante de la clase política desmemoriada y egoísta de este país, como Frei.”
Nada costaba sacarse la venda de los ojos. ¡Y por supuesto que hay que buscar a los responsables de todo esto!…. La Verdad nos libera.
Chile se vio enfrentado a la elecciòn mas surrealista de su historia. En primera vuelta, las opciones fueron: un soñador, un loco, un ratero y un latero. El pueblo eligiò en segunda dejando fuera al latero y de pasada demostrò cuan falàz es aquella afirmaciòn de que “el pueblo es inteligente”. Ayer en la feria un señor pidiò choclos. El vendededor comenzò a cortarle con un machete los troncos. El cliente dijo “asì le cortarìa el cogote al w,.. electo ayer”. LA respuesta del vendedor: “lo que pasa es que el hombre narigòn cometiò un grna error al indultar al mayor narcotraficante del mundo” (nòtese: del mundo). Esos eligieron a la derecha: los que no saben de Sernac, de TLC y de cientos de avances y solo recibieron un mensaje amañado durante dos años. Que vigencia cobra el status cubano…aunque me gane el odio de muchos blogeros, que vigente està Cuba hoy: de haber hecho elecciones el 60 o 61 no sabriamos de avances en medicina, deporte, educaciòn etc. ya que los vendedores de choclos hubiesen impuesto su parecer.
Al igual que hace 16 años apaguè el ultimo pucho sin tratamientos, parches o apoyo sicologico, el Dgo. a las 19 hrs, apaguè la TV por cuatro años. No quiero ver a la derecha vulgar apropiandose de los espacios, creando nuevas “virgencitas de Villa Alemana” (tienen una oportunidad dorada en el 2012 y el Calendario MAya) para tapar sus desaciertos. No quiero ver a los nuevos referentes culturales como el Kike, la MArlen , el Pelòn, el Che Copete, la MAldonado. No, no verè entronizarse a la vulgaridad. No quiero ver como a diario el nuevo presidente pelecha su piel de oveja y deja al descubierto su piel de lobo. No quiero saber de los pinochetistas que nos representaran en las embajadas. No queiro ver la sonrisa bovina de Moreira. No quiero enterarme de los aportes intelectuales de Marcelita Sabat. No quiero saber de un Fondart ganado por el hermano del presidente. (ojalà la lucha contra el narcotrafico sea sin miramientos) No tengo idea por cuantos votos ganò. No sè de ningùn anàlisis. No quiero ver a Oscar Godoy y su raciocinio sénil nunca mas. Posibloemente algun dia sintonice Cooperativa, por el momento, solo la Valentin Letelier de la U. de Valpo. 97,3: algo asì como la Beethoven porteña.
Lo ùnico que me atreverìa a sugerir, es que Alwin, Frei, Lagos y nuestra presidenta formasen una fundaciòn, referente o que se yò que propendiera a la defensa de la obra concertacionista, con declaraciones publicas quincenales que denunciaran los errores y abusos de los nuevos gobernantes, que visitaran a las victimas de la “puerta giratoria” en sus domicilios, toda vez que no habrà candado alguno para trancarla, en fin, que denunciaran dos veces al mes o las que sea que todo lo prometido fueron palabras al viento, que el millon de empleos se lograran solo con jornadas variables donde una santo vestirà a otro. En fin, un infinito etc. etc. etc.
Final y consecuentemente, me alejo del blog, ya que es un espacio politico y por cuatro años esa palabra me sonarà sucia. Si me entero de que acà se està hablando de musica, literatura, cine, apicultura, metafìsica o lo que sea, posiblemente regrese.
Nos vemos cuando aclare, o sea, en 1460 noches mas…..
Poner el acento en el cambio de personas, los cuatro presidentes, es no querer enfrentar los problemas que son profundos. Te cambian al presidente ¿y qué?. Puede ser el tipico gatopardismo, cambiar algo para que todos siga igual. ¿O alguién cree que Adriana Muñoz en lugar de Pepe Auth cambió la calidad de la política del PPD?. Nadie se ha metido con el tema de reformar la ley de partidos políticos, los padrones son ciencia ficción, los caudillos (diputados) reemplazaron hace rato a las estructuras, no hay ingreso de jóvenes ni de viejos a los partidos, el clientelismo corrompe. En la campaña se dijo: “hay que sacar la infanteria a la calle” ¿Cuál?.Era tarde, la infanteria se fue, se aburrió de los caudillos locales. Por qué no se aprobó la ley para poner fin a la reelección indefinida de los diputados, la de los CORES aún no está lista y la de los Intendentes ni se discute. Hay que dividir el poder, participación. Basta de maniobras para tapar la crisis. Cambiar a cuatro gallos es un truco más. Hay que sanear la vida interna de los partidos, entonces tendremos infanteria.
La Cooncertación fue víctima de tres cosa a mi entender:
1.- Sus propios errores,luchas internas, “proyectos propios”, egos,antropofagia etc.
2.- Pero mas importante, fue víctima de sus propios aciertos: cambió el país. Chile es otro, mas desarrollado materialmente, libre, democrático, globalizado. Un mucho mejor país, en estos aspectos, que 20 años atrás. Nadie puede negarlo.
3.- Pero mas importante aún, cambió su cultura, su forma de vivir, sus valores, sus aspiraciones, sus horizontes. Y no sé si para bien. Hay un Chile mas egoista, mas individualista, mas “trepador”. Donde casi todos quisieran ser - como ideal de vida- empresarios exitosos, accionistas de alguna gran empresa, multimillonarios…¿Y quien es el paradigma de este mundo aspiracional? Si la gran mayoría mira y piensa al país como una “empresa”, ciertamente esa gente va a elegir un gerente exitoso que promete dividendos para todos. No podemos culparlos. Así no es tan extraño saber porqué pasó lo que pasó. Si queremos cambiarlo, si queremos otro Chile, hay que trabajar, desde abajo hacia arriba, por cambiar esta cultura, esta forma de ver y vivir la sociedad. ¿Será posible volver a la épica de los grandes ideales sociales, de una cultura de la solidaridad, del bien común, del ser mas por sobre el tener más, y todas esas ideas trasnochadas y tan desprestigiadas que nos movieron en loa años 60 y 70 y por las cuales aun luchamos. Pocos pero luchamos.
Me duele la derrota, pero mas me duele Chile.