De regreso
Sábado, 23 de Enero de 2010
A Chile. Estuve unos días en California, EE.UU. En una Conferencia que organizamos Cieplan y el Instituto del Pacífico y las Américas de la Universidad de California en San Diego. Puros académicos progres. Me impresionó una cosa: a nadie le parece grave que haya ganado Piñera. Es más: casi nos felicitaban por ello, porque es la confirmación definitiva que Chile es “otra cosa”, fruto de la Concertación.
Leyendo la prensa me han llamado la atención dos cosas: 1) los numerosos trastabillones que se ha dado el Presidente electo como resultado –supongo– de una cierta precipitación acumulada por la espera; y 2) la relativa rapidez con que la Concertación ha digerido la derrota y se prepara para ser oposición.
Ahora lo que corresponde es observar….
EUGENIO TIRONI (1951) es doctor en sociología de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, París. Investigador de Cieplan. Miembro del Consejo Superior de la Universidad Alberto Hurtado y director de Un Techo para Chile, Paz Ciudadana y Fundación Orquestas Juveniles e Infantiles. Ha sido profesor de diversas universidades en Chile y el extranjero. Autor o coautor de 22 libros, el último de los cuales es "Radiografía de una Derrota. O cómo Chile cambió sin que la Concertación se diera cuenta" (Uqbar, 2010).

Los cambios en la concertación tienden más a una fragmentación de sus distintas corrientes que a una mancomunión de intereses para enfrentar a la derecha. Pensando en los proximos 4 años, seria bueno aclarar si seguiremos con la polarizacion como eje gravitante , o se inclinará, por una arista inexplorada, como es el contraste constructivo desde una oposición renovada y vigorosa de ideales.
Las señales tardias como son las renuncias partidarias solo tendran efecto si se enciuentra un nuevo norte, una nueva cuasa política capaz de remover conciencias y de terminar con el pragmatismo y la resignación anticipada a la derrota recien infringida.
Piñera, a pesar de muchos, será sin duda un buen presidente, con más aciertos que errores, dispuesto a romper ese velo derechista-empresarial que tiende a cubrir todos sus afanes y certezas. Será tambien su gobierno, el punto de partida para un Chile menos dividido y temeroso de enfrentar con altura de miras el futuro politico y social de su pueblo. Sera en suma, una oportunidad, como la que le dieron sus electores, pero ampliada a toda la base, a esa muchedumbre que solo quiere olvidar su pasado reciente de rojos obreros idealistas versus golpistas empresarios explotadores.