Se cierra el círculo
Nadie sabe si el tsunami que inauguró Pepe Auth diciendo que estaba dispuesto a renunciar a la cabeza del PPD, y que desembocó hoy en la renuncia de varios presidentes de partido, vaya a tener efecto.
Quizás no. Quizás sea visto como manotazos de ahogado. Quizás se debió haber hecho antes, el mismo 13 o el día siguiente. Quizás se mira como a la cachetada del payaso. Quizás ni este acto sacrificial pueda mitigar la indignación que sienten los electores y bases de la Concertación conra las directivas partidistas por haberlos empujados a elegir entre alternativas que no estaban entre sus preferidas. Quizás falten otros gestos…
No sé. Quizás. Pero lo cierto es que las aguas se están moviendo en la Concertación. Tarde, lento, como si se tratara de una amputación por etapas –¡pobre paciente!–; pero se está moviendo al fin.
Lo que es claro es que esto cierra el círculo sobre ME-O y los líderes del marquismo. Si querían una revolución, aquí la tienen. Si querían una “nueva política”, aquí hay un camino. Si querían que algunas de sus propuestas programáticas fuesen asumidas, ya se hizo. Y si no quieren que gobierne la derecha, bueno, ya tienen donde elegir….
En fin, ya se agotan las excusas. ME-O y su gente van a tener que tomar una opción. Y tienen muchas razones, muchísimas, para darse por satisfechos. Así, caso sin darnos cuenta, se ha inciado en Chile un nuevo ciclo político; uno donde las mayorías se negocian y construyen día a día, y donde el mero testimonio es flor de un día.
EUGENIO TIRONI (1951) es doctor en sociología de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, París. Investigador de Cieplan. Miembro del Consejo Superior de la Universidad Alberto Hurtado y director de Un Techo para Chile, Paz Ciudadana y Fundación Orquestas Juveniles e Infantiles. Ha sido profesor de diversas universidades en Chile y el extranjero. Autor o coautor de 22 libros, el último de los cuales es "Radiografía de una Derrota. O cómo Chile cambió sin que la Concertación se diera cuenta" (Uqbar, 2010).

¿Usted cree que MEO quiere la renovación en la Concertación? Wishfull thinking. El quiere que hayan suficientes excusas para auto-proclamarse el mesías de la política. Y de una política donde quepa cualquier cosa, con tal de ser él su lider. “No se trata de ustedes, se trata de mi”
Los mecanismos que permitieron a la Concertación gobernar durantes dos décadas fueron en esencia los siguientes: 1) El sentido de unidad frente al peligro común, 2) el desprendimiento de sus dirigentes en torno a los proyectos emblemático, 3) la valoración de la diversidad interna como una manifestación de la democracia, y 4) el respeto de los partidos a las decisiones del Jefe de Estado, que ha sido siempre la cabeza de la coalición. La reunión de todos estos elementos le dieron mística y credibilidad al bloque.
Sin embargo, los tres primeros elementos: El sentido de unidad; el desprendimiento de los dirigentes frente al poder; y la valoración de la diversidad interna como una manifestación de la democracia, se debilitaron. Los jefes de partido no han obrado con desprendimiento frente al poder. La lógica ha sido situar y perpetuar a los operadores políticos de su corriente al interior del gobierno sin facilitar el recambio generacional. Tampoco se ha valorado la diversidad como una manifestación de la democracia, el PS ha hostigado a los disidentes al interior de su partido: Arrate, Navarro y Enríquez-Ominami son el fiel reflejo de esta política. Y todo esto ha incidido en la pérdida del sentido de unidad, y esto es algo notorio.
Por esta razón, aunque parezca tardío o irrelevante, o quizá como un gesto de debilidad, la renuncia de los Presidentes de los Partidos es una señal muy importante, porque hace renacer tres de los mecanismos que le dieron credibilidad al bloque: Es claramente una señal de desprendimiento frente al poder ; es una manifestación de que se valora nuevamente la diversidad y la democracia interna, y revela un sentido de unidad en pos de un común, que convoca a los simpatizantes.
El ciudadano común es probable que no hile tan fino, sin embargo, lee, oye y advierte que ha habido un mea culpa, y que hay unidad frente a un proyecto país, y que la coalición no quiere más privilegios para algunos, sino que desea abrirse a los simpatizantes y está dispuesta a oir las críticas y a enmendar.
Por eso, la salida de los 2 dirigentes que faltan es relevante, más allá de quitarle argumentos a Enríquez-Ominami, es un gesto de apertura que produce un cambio positivo para el país, y no me cabe duda que unido a otras señales puede empezar a movilizar a una tullida Concertación.
Don Eugenio.
Insisto, si perdemos no se podrá endosar la derrota a los Ominamis, en la historia quedaran Don Camilo y Latorre.
Este posteo suena más a cerrar el boliche que ha cerrar el círculo. Probablemente sea el cansancio de un último día de un 2009 rarísimo y la antesala a un 2010 más incierto. La verdad, viendo el espectáculo dentro de la Concertación en el último año y medio, no tengo argumentos para convencer a nadie de votar por Frei. Votaré por él, sólo porque no quiero que gobierne la derecha y el nulo no sirve para ello. Pero hay que reconocer que mi argumento no convence a nadia, ni a mi, que estoy votando sólo por las tripas. Por eso, me resulta absurdo este llamado a crear casi un frente antifascista anti Piñera, entendible en el contexto de la Guerra Civil Española, no sé si hoy. Es increíble, pero la derecha no va a ganar la presidencia, sino que la Concertación la está perdiendo, como lo muestran dramáticamente shows como los de ayer. Una pena que la coalición más exitosa de la historia de Chile termine así
Hace rato que el PPD no tiene cabeza y hace rato que Partido Radical no tiene cuerpo. Los únicos partidos serios son el PS y la DC. Si Auth hubiese vivido en la época de la Revolución Francesa habría pasado a la Historia Universal y del Psicoanálisis. la política debe ser algo más que hacer cualquier cosa para ganar votos, ése es el gran problema del PPD. Un ex presidente y un ex senador se fueron con la derecha ¿Porqué? El verdadero drama no es perder. Es perder dejando de ser uno mismo.
Camilo encarna el paradigma de la lógica del poder. Si quiere transformarse en la medida del fracaso de la Concertación, si en su naufragio personal quiere arrastrar a su coalición, que lo haga. En todo caso, de él depende ser o no el obstáculo de la unidad, la misma que ha dado mística al proyecto de la Concertación. En lo personal, de su gesto depende que una vez más apueste por el proyecto concertacionista o, por el contrario, lo deje caer.
“Si querían una revolución, aquí la tienen”
Tú crees que la gente es weona????
Saludos.
Sólido comentario
Y usted se cree que la renuncia de los presidentes de partidos sea una real señal ??? mas aun, obviando que no renuncio Latorre y JAMAS lo hara Escalona ?
Señor disculpeme …
pero de verdad creo que usted (como votante de Marco en primera vuelta que soy) sencillamente se esta burlando de mi.
Tramiten los proyectos que pide Marco que no requieren quorum calificado
Tramiten y saquen rapidamente (como cuando algo les conviene, o como cuando querian darle nacionalidad Italiana a Marco) la inscripcion automatica / voto voluntario. Hasta ustedes mismos saben que con el margen que permitio a Frei pasar a segunda vuelta, esa medida quiza hubria cambiado el curso de los hechos ….
Ahora y para finalizar, hace mucho que no veia su blog, y lamentablemente ando apurado, por tanto no puedo explayarme en un analisis mas profundo de como usted bien dice, Los MANOTAZOS DE AHOGADO de la concertacion. Lo que si, es que veo que ya no esta en el discurso de la concertacion el no reconocer errores, los reconocen y con sobra (lo veo como una forma de generar empatia con el votante decepcionado nada mas)pero aun asi insisten en ellos mismos como los unicos capaces de converger todas estas fuerzas “progresistas”. A mi modo de ver reconocer errores esta bien, pero de ninguna manera esa es una forma de minimizarlos. Parece que la concertacion aun no entiende que la “sancion politica” a todo esto, no pasa por un “susto” (como el de Lavin el 99) no pasa por mayores consesiones con el real progresismo de Marco, no pasa por democratizar sus primarias, no pasa por “cortar las cabezas” de toda la dirigencia cupular de sus partidos ….sino que pasa sencillamente por perder el ejecutivo.
Asi de simple.
Que tenga un feliz año señor
y espero no ser “censurado”
Hoy, día circular que cierra y abre el tiempo, se me ocurre pensar en la “Concertación”. No en lo que fue, ha sido, es o será, sino en la palabra.
Dice la RAE en su versión habitualmente poco divertida:
concertación.
(Del lat. concertatĭo, -ōnis).
1. f. Acción y efecto de concertar (‖ pactar, tratar un negocio).
2. f. concierto (‖ ajuste o convenio).
3. f. ant. contienda (‖ disputa).
¿Habrá habido futuro alguna vez allí, en ese pacto para salir de algo? ¿O sólo, simplemente, negación y sustitución de un abominable pasado? “Alegría” fue el nombre que se le puso a este ímpetu en fuga, indómito, libertario. El futuro estaba asegurado. El proyecto… eso estaba por verse.
Yo no recuerdo bien, pero entiendo que en este punto nuestro anfitrión proporcionó narración, un sentido al devenir de estas energías. Pero hoy, salvo al eschuchar los ánimos vibrantes de una solitaria Carolina Tohá, poco, casi nada o totalmente nada me suena a ese brioso ir más allá.
¿Más allá de qué? Este es el problema, el futuro es siempre un más allá de algo. El futuro tiene hambre de muerte, sin ella no hay renovación efectiva, sólo renovación de lo mismo, camuflaje para las conveniencias de los vivos, muy especialmente de aquellos a los que les ha ido bien, esos que tienen más intereses que proteger.
La Concertación nos ha dado un presente suficientemente satisfactorio, pero nos deja huérfanos de futuro. No se ha comprendido a sí misma porque no ha sabido reconocer la autonomía, la libertad y la creatividad de sus engendros.
Del futuro, Piñera y su clan no nos van a enseñar nada. Su “crecimiento” me recuerda siempre a ellos mismos. Si no es una oración bien intencionada, la desigualdad en sus bocas me suena a pretexto o recreación de eso que llaman alma, no a motor emocional con significancia política y moral. Nada de responsabilidad, a lo sumo vocación. Sus círculos son cerrados, no amplían su diámetro si no hay ganancia. No amplían el concepto de dignidad, reservado consciente o inconscientemente sólo a ellos mismos.
El futuro no es el rendimiento resultante de la explotación del presente y sus potencialidades. El futuro no está en la derecha, jamás estuvo allí, siempre fue un patrimonio de la izquierda o, en mucho menor grado, del liberalismo. Si acaso estos dos flujos irrigan el cuerpo de la Concertación, sus tan recurrentes cabezas hace rato que no leen las novelas que lo animan y pueden reanimar, sino sus propias biografías, espejos fotoshopeados de ellos mismos, leyendas muertas por nacimiento prematuro. Si hablan del libro del progresismo, parece que la edición que portan agotó hace tiempo sus capítulos. Así y todo, ellos no están para leer, están para dar cátedra. Este justamente es el problema: el catedrático está casado con su prestigio, está encerrado en el corral de su ego, ya no sueña, sólo sabe calcular.
En la columna de Tironi advierto el fastidio de un padre extenuado de intentar complacer al hijo para poder por fin irse del parque de diversiones donde hubo de ir para festejar el día del ansioso infante. Yo, un adulto ni tan adulto ni tan joven, no defiendo las exigencias de MEO porque entiendo que obedecen a un negocio político que afortunadamente no me compete, pero sí pienso que a través de su gesta se cuelan ánimos que sí me interesan, ánimos que a mí también me animan… aún.
El futuro no existe en otro lugar que en las expectativas de estos animales fantásticos que somos los seres humanos. El futuro que no es extensión del presente ha habido siempre que inventarlo. Como el parto, su nacimiento es inevitablemente doloroso. Escalona, escalona, escalona… ¿sabe de partos? Parece saber más de embalsamientos. Él no nos puede orientar hoy día.
El cambio generacional no es un antojo, es una necesidad.
Salud de trasnoche atlántica.
Hoy, día circular que cierra y abre el tiempo, se me ocurre pensar en la “Concertación”. No en lo que fue, ha sido, es o será, sino en la palabra.
Dice la RAE en su versión habitualmente poco divertida:
concertación.
(Del lat. concertatĭo, -ōnis).
1. f. Acción y efecto de concertar (‖ pactar, tratar un negocio).
2. f. concierto (‖ ajuste o convenio).
3. f. ant. contienda (‖ disputa).
¿Habrá habido futuro alguna vez allí, en ese pacto para salir de algo? ¿O sólo, simplemente, negación y sustitución de un abominable pasado? “Alegría” fue el nombre que se le puso a este ímpetu en fuga, indómito, libertario. El futuro estaba asegurado. El proyecto… eso estaba por verse.
Yo no recuerdo bien, pero entiendo que en este punto nuestro anfitrión proporcionó narración, un sentido al devenir de estas energías. Pero hoy, salvo al eschuchar los ánimos vibrantes de una solitaria Carolina Tohá, poco, casi nada o totalmente nada me suena a ese brioso ir más allá.
¿Más allá de qué? Este es el problema, el futuro es siempre un más allá de algo. El futuro tiene hambre de muerte, sin ella no hay renovación efectiva, sólo renovación de lo mismo, camuflaje para las conveniencias de los vivos, muy especialmente de aquellos a los que les ha ido bien, esos que tienen más intereses que proteger.
La Concertación nos ha dado un presente suficientemente satisfactorio, pero nos deja huérfanos de futuro. No se ha comprendido a sí misma porque no ha sabido reconocer la autonomía, la libertad y la creatividad de sus engendros.
Del futuro, Piñera y su clan no nos van a enseñar nada. Su “crecimiento” me recuerda siempre a ellos mismos. Si no es una oración bien intencionada, la desigualdad en sus bocas me suena a pretexto o recreación de eso que llaman alma, no a motor emocional con significancia política y moral. Nada de responsabilidad, a lo sumo vocación. Sus círculos son cerrados, no amplían su diámetro si no hay ganancia. No amplían el concepto de dignidad, reservado consciente o inconscientemente sólo a ellos mismos.
El futuro no es el rendimiento resultante de la explotación del presente y sus potencialidades. El futuro no está en la derecha, jamás estuvo allí, siempre fue un patrimonio de la izquierda o, en mucho menor grado, del liberalismo. Si acaso estos dos flujos irrigan el cuerpo de la Concertación, sus tan recurrentes cabezas hace rato que no leen las novelas que lo animan y pueden reanimar, sino sus propias biografías, espejos fotoshopeados de ellos mismos, leyendas muertas por nacimiento prematuro. Si hablan del libro del progresismo, parece que la edición que portan agotó hace tiempo sus capítulos. Así y todo, ellos no están para leer, están para dar cátedra. Este justamente es el problema: el catedrático está casado con su prestigio, está encerrado en el corral de su ego, ya no sueña, sólo sabe calcular.
En la columna de Tironi advierto el fastidio de un padre extenuado de intentar complacer al hijo para poder por fin irse del parque de diversiones donde hubo de ir para festejar el día del ansioso infante. Yo, un adulto ni tan adulto ni tan joven, no defiendo las exigencias de MEO porque entiendo que obedecen a un negocio político que afortunadamente no me compete, pero sí pienso que a través de su gesta se cuelan ánimos que sí me interesan, ánimos que a mí también me animan… aún.
El futuro no existe en otro lugar que en las expectativas de estos animales fantásticos que somos los seres humanos. El futuro que no es extensión del presente ha habido siempre que inventarlo. Como el parto, su nacimiento es inevitablemente doloroso. Escalona, escalona, escalona… ¿sabe de partos? Parece saber más de embalsamientos. Él no nos puede orientar hoy día.
El cambio generacional no es un antojo, es una necesidad.
Salud de trasnoche atlántica.
Los partos se producen cuando la criatura está lista. Por ahora, se está botando el tapón mucoso, preludio de la inminencia. Deje que el parto tome su curso. Hay cuestiones previas que la naturaleza tiene que resolver para completarse el ciclo. Escalona, escalona,escalona está pujando…No es tonto y sabe que no puede seguir haciéndose el leso. Pero como político viejo, sabrá cual es el momento preciso…
MEO encarna el desembarco en Chile del caudillismo latinoamericano. Es otro “progresismo” que no tiene nada de nuevo. La autocrítica no tiene nada que ver con premiar la traición y castigar la lealtad. La demonización de Escalona es completamente ridícula e injusta sólo vasta escuchar a la propia presidenta. Lo que MEO quiere es que le dejen el camino despejado y el PPD le está haciendo el trabajo gratis. Los partidos cuando van donde sopla el viento terminan en la intrascendencia más absoluta (y llenos de basura). Y el PPD va para allá viento en popa.
Muy bueno tu comentario. Como siempre. Me tomé la libertad de postearlo. Salud!
La concertación genero por su propia dinámica el fenómeno MEO, ahora se puede comenzar a utilizarlo como chivo expiatorio, absurdo!!!!!!!!!!