Excúsenme
Hoy salen en la prensa numerosos dirigentes del PPD alegando que Frei, en su exposición ante el CEP sobre crecimiento y empleo, se alejó de las “ideas progresistas”.
Excúsenme. ¿Habrán leído su exposición, me pregunto?
Yo al menos no recuerdo un personero de la Concertación que haya hecho ante los empresarios un alegato mas drástico a favor de una mayor participación del Estado en la economía. En la exposición de Frei esta participación va más allá de la crisis. Señaló no temer que sus políticas sean acusadas de un retorno a la “política industrial”, si de lo que se trata es de salvar empleos. Señaló también que alaba la participación de Enap y Codelco en la materialización de los proyectos de GNL, y que no descarta una mayor participación futura del estado en el campo de la energía, especialmente en el impulso de la renovable no convencional.
No recuerdo, tampoco, un candidato presidencial de la Concertación que plantee un nuevo Código del Trabajo, porque el actual tiene problemas de legitimidad de origen y porque está desnaturalizado con tantas reformas parciales. Ni que plantee una reforma del Código de Aguas, para garantizar que el agua sea protegida realmente como bien nacional de uso público. Ni que se proponga transformar la educación pública en una educación de calidad comparable con la mejor del campo privado.
No entiendo, entonces, donde está lo “no-progresista”. ¿Que no anunció una reforma tributaria? Cierto. ¿Pero es acaso esto lo que define lo “progresista”? ¿No se trata de una reducción que raya en lo trivial? Porque sería como mucho que todo el esfuerzo intelectual realizado para actualizar el ideario progresista se reduzca a ¡subir los impuestos!
Lo que surge entonces, legítimamente, es la pregunta de si se está aprovechando lo del CEP para pasar a Frei otras cuentas que no se quieren verbalizar.
EUGENIO TIRONI (1951) es doctor en sociología de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, París. Investigador de Cieplan. Miembro del Consejo Superior de la Universidad Alberto Hurtado y director de Un Techo para Chile, Paz Ciudadana y Fundación Orquestas Juveniles e Infantiles. Ha sido profesor de diversas universidades en Chile y el extranjero. Autor o coautor de 22 libros, el último de los cuales es "Radiografía de una Derrota. O cómo Chile cambió sin que la Concertación se diera cuenta" (Uqbar, 2010).

Bueno, esta semana està de moda, es IN, la palabra “progresismo” y sus derivadas:
ideas progresistas
progresitas
no progresistas
pro-progresistas
Es todo.
La legalización de la marihuana, de la que habló Lagos como posibilidad, acaso no es algo progresista de las excluidas por Frei pese a que tiene millones de personas inteligentes que adhieren a ella, incluso está probado que la sal hace más daño que la marihuana, y si Frei estuviera dispuesto a conversar el tema ya mostraría un perfil más progre. El tema del aborto (por lo menos terapéutico) es otra idea del progresismo exluida. El progresismo siempre ha sido una forma de designar lo que va a la vanguardia en materias de libertades individuales, algo de lo que ni se habla. Nada tiene que ver con estas libertades que la Concertación olvidó por respeto a la derecha, con subir impuestos. En el fondo concuerdo con usted. A Frei le están pasando una boleta por conservador. La Concertación comete un error comunicacional, si usted me lo perite: se muestra satisfecha en demasía, y los satisfechos no despiertan pasiones, no calientan a nadie. No hay épica en la actitud satisfecha, no hay líbido en ella.
A mi juicio lo único que buscan los paladines del progresismo al sacar a Frei al pizarrón, es no sentir culpas por terminar apoyando a MEO.
Ser progresista hoy equivale a lo que era ser de izquierda en los años sesenta y setenta. Todos querían ser de izquierda y al final había una especie de competencia por quién lo era más. MEO les quitó protagonismo a los proges de la concertación por lo que deben luchar para no quedar fuera del progresismo. Con MEO se reinstala el avanzar sin transar; sólo que ahora no es en nombre de la revolución, es en nombre del progresismo. Y en nombre del progresismo colaboran más que nadie en que gane la derecha.
Exacto!
Eugenio, hoy me enteré por El Mostrador de algo inaudito: Usted asesoraría, a lo menos indirectamente, a Endesa en el proyecto de Hidraysén. De ser así perdóneme que le diga, pero no entiendo cómo Usted reclama que a su candidato se le tache de “no-progre”. ¿Cómo va a tener ideas “progre”, con tales asesores? Porque “progre” es, entre otras cosas, decir basta a este sistema en extremo capitalista que depreda nuestros recursos naturales y que justifica, con argumentos poco sólidos u otros cuestionables, proyectos como el de las represas en la Patagonia. Yo no juzgo de que Usted trabaje con Endesa y los Matte, allá Usted, es libre de hacerlo con quien quiera, farmacias y otros. Lo complicado es la mescolanza entre intereses económicos y políticos, lo mismo que tanto le achacan a Piñera con sus empresas, sólo que cierta gente de la Concertación parecería hacerlo más sutilmente. No pretenda después no entender por qué la política y los políticos de la Concertación se han desperfilado para su electorado de izquierda, el mundo “progre”, el que va a decidir esta eleccción y que quiere bajarse de esta micro.
PD.: Y ojalá que no borre este comentario, como otro anterior. Mientras los sitios en la web sean de libre acceso público y los comentarios sean en un marco de respeto, el pluralismo se lo exige.
Frei no aguanta. Frei es débil desde cualquier punto de vista. Y por lo demás en el CEP sólo conocimos “su” opinión señor Tironi, no la de Frei. Frei no sabe.
No hay nada peor que el progresismo mal entendido, el que generalmente es producto de la inmadurez y el rechazo a la autoridad.
Discrepo. No hay nada menos “progre”, creo yo, que esta suerte de criminalización de la actividad económica y de la empresa, y la de suponer que la política debe moverse al márgen de éstas (que son la base del empleo, el consumo, el progreso y la prosperidad de la gente), pero asociada íntimamente con otro tipo de grupos de interes.
Trabajar en el mundo de la empresa (como es, a mucho honor, mi caso), y participar de cuando en vez en política, es pecado para este falso progresismo. ¿Quién, entonces, puede participar en política? Parece que esto queda reducido a los jubilados, a los desocupados, y (¡oh!) a los funcionarios del Estado.
¿Esto es “progresismo”? Francamente no me parece. ¿No ocurre, acaso, que la participación política de los funcionarios publicos está orientada x la defensa de intereses propios que por la promoción de intereses generales? Lo mismo puede ocurre con un sindicalista, un profesor de una universidad estatal o privada, un artista, etc. Pero los falsos “progres” sólo se escandalizan si se trata de la empresa. Desde el Estado, todo; desde la empresa, nada.
¿Qué quieren? ¿Que nadie “progre” trabaje en la empresa, o que si lo hace, lo haga denigrándola, como si hacerlo fuese una fatalidad? ¿Es el Estado o la jubilación o la desocupación o la academia o la docencia o el arte lo único noble, lo único “progre”? Perdóneme, pero esto no es “progre”: es retro.
Cosa muy distinta es que una persona ejerza como autoridad política, o aspire a hacerlo, y ejerza al mismo tiempo funciones que son altamente dependientes del Estado. Es el caso de un gran empresario (como Piñera), pero también de un funcionario público. Paro puedes estar tranquilo, Juan Cristóbal: no es mi caso, pues ni ejerzo ni aspiro a ejercer una autoridad política.
Eugenio, creo que se están desvirtuando el sentido de mis palabras. Pocas cosas en la vida son negras o blancas, y yo no he dicho (ni creo) que trabajar en el mundo de la empresa y, al mismo tiempo, tener intereses políticos, sea siempre un pecado. Tampoco (sería estúpido) me opongo al emprendimiento privado, es en definitiva el gran motor de nuestro bienestar y éxito.
Hasta aquí creo que estamos de acuerdo. El asunto, me parece, se trata de sutilezas, no de dicotomías. Uno de los temas claves que deberá enfrentar el nuevo gobierno es el de la matriz energética de Chile. Decidir entre seguir profundizando el sistema altamente dependiente de fuentes no renovables e hidroeléctricas, diversificar la matriz o una combinación de todas las anteriores. Todos sabemos que Hidroaysén marca el punto de inflexión hacia uno u otro lado. Si se hace, en mi visión habremos desperdiciado la oportunidad de haber dado un salto cualitativo hacia el desarrollo y seguiremos en el mismo cuento de siempre, los grandes grupos económicos determinando el destino de una nación y de su patrimonio. Si no se hace habremos escogido el camino más difícil, el que nos exigirá progresar hacia ser más eficientes con nuestro uso energético, a diversificarnos en nuestras fuentes renovables y a aceptar que nuestro desarrollo también debe tener límites. Eso para mi es una muestra de progresismo.
Entonces, lo evidente que salta a la vista es la postura que debe tener el futuro gobernante frente a éste y otros temas, ex antes y ex post a la elección, exigiéndosele coherencia entre uno y otro momento, por supuesto. Porque los ciudadanos, al elegir entre los candidatos, tenemos todo el derecho y debemos exigir el mayor grado de información y transparencia posible. La pregunta no es simple y por favor no se ofenda, pero, ¿no es acaso legítimo preguntarle al candidato Frei si el hecho de que haya personas con intereses en la hidroelectricidad en Aysén asesorándolo, dable a influenciar su programa de gobierno o el diseño de políticas públicas en el futuro? Lo mismo vale para todos los demás candidatos, inluyendo a Enríquez-Ominami, quien ha sido un firme opositor a las represas, pero que sin embargo cuenta entre sus asesores a Paul Fontaine, nada menos que con interses en… las centrales a carbón!!!
La respuesta, como le decía, pasa por la trasparencia de las candidaturas, y no por el oscurantismo apoyándose en la legalidad vigente. Frei dijo algo así como que en su gobierno no se apoyarían los proyectos que contravinieran la legalidad. Pero si eso… es evidente!! Lo no evidente es que la ley no debe ser tomada como la última palabra sacrosanta; lo no evidente es que la ley muchas veces no es ética, o da pie para que se hagan a su alero prácticas no éticas, no represetativas o no democráticas.
En definitiva, no creo que haya ningún problema que Usted, una de las mejores cartas que puede tener Frei, lo asesore en esta campaña, mientras que el candidato (al igual que Ominami, Piñera y los otros) sepan decirnos, con toda transparencia, hacia qué lado se inclinarán sus decisiones y hacia dónde promoverán sus políticas. Pueden ser para el lado que quieran, pero deben explicitarlo con peras y manzanas.
Cuando nos pongamos de acuerdo en el significado de “progre” podemos entendernos. Porque para algunos, ser progre es revivir el izquierdismo de los 60. Para otros,serlo es adherir al aborto,la eutanasia y la despenalización de las drogas. Para otros es ser liberal en los valores “morales” pero conservadores en el modelo económico. Otros demonizan todo lo que huela a empresa privada con el mote de anti-progresista. En fin, casi que cada uno tiene su propio código de “progre”. Para algunos, hasta es no bañarse… Por favor, pongámonos de acuerdo!
@Juan Cristóbal
Totalmente de acuerdo. Y como el mundo no está poblado de ángeles (EN BUENA HORA!), siempre habrán intereses o potenciales intereses (y también opiniones, porque supongo que no habremos caído tan bajo de suponer que toda opinión no es más que la ilustración de un interés: ¡este sí que sería materialismo histórico!). Por lo mismo, adelante con la transparencia.