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Archivo para Agosto, 2009

Deuda con Tomás

Sábado, 29 de Agosto de 2009

Me alegro mucho del Premio Nacional de Ciencias Sociales concedido a Agustín Squella. Es un maestro en toda la línea. Un “modesto profesor de provincia”, como a él le gusta presentarse. Fino como pocos en su raciocinio. Generoso a la hora de discutir y deliberar. Con discípulos fieles, a quién se nota les entregó una parte de sí. Con una vasta experiencia académica. Es un honor, por ende, tenerlo en en ese cenáculo.

Pero nos quedamos en deuda con Tomás Moulian –quién también fue postulado a dicho Premio. Por su gigantesco aporte intelectual en la comprensión de lo que condujo al fin de la democracia chilena, en la comprensión de lo que realmente se trató la dictadura militar chilena y en la comprensión (aunque en esto discrepemos) de lo que fue la transición. Por su aporte en mantener vida las ciencias sociales chilenas bajo la dictadura, y de crear aún en ese tiempo un espacio de diálogo que fue clave para recuperar confianzas y construír la alianza que hasta hoy persiste entre el centro y la izquierda. Por su entrega en la formación de investigadores jóvenes. En, fin, por su enorme estatura moral, que le condujo a poner su peso intelectual a favor de causas muy diversas y a ofrecerse incluso como  “pre-candidato presidencial” –cómo a él le gusta aclarar.

Tomás es una figura intelectual querida y respetada más allá de banderías ideológica e intelectuales, y sin la cual no se entiende del todo lo que ha sido la historia de Chile en los últimos 50 años. Le debemos, todos, un homenaje. No fué el Premio. Ni modo. Inventemos otro.

De dónde tanto odio

Martes, 25 de Agosto de 2009

Curioso lo de Marco. Bastó que en este modesto blog hiciera  referencia a la coincidencia que mostraron Frei y ME-O sobre el bono Piñera, para qué Marco saliera en La Segunda de hoy con una diatriba sin pies ni cabezas, en la que dice que no abandonará a Karen por Frei (¡plop!) y que yo opino desde mis negocios (¿por qué yo, me pregunto, y no él, ni Max, ni Paul, ni Camilo, ni Rodrigo, ni Juan ni Diego ni Marcelo?).

¡Un poco más de sangre fría, por favor!

Hay mucha gente que lo mira con ilusión, y no puede defraudarlas con estas palaletas de adolescente. Y si quiere postular en serio a Presidente de la República, no puede destilar tanto odio. Si acaso lo tiene dentro (lo que lamentaría, francamente), al menos vea cómo lo contiene.

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Ya era hora

Lunes, 24 de Agosto de 2009

El Bono de Piñera ha tenido dos efectos. El primero, poner de relieve como él ve a la ciudadanía: como individuos movidos únicamente por el interés económico, por lo cual basta con ponerles una zanahoria por delante para inducir su comportamiento. Esto está en las antípodas de la sensibilidad y del pensamiento de todo el abigarrado mundo que se ubica a la izquierda de la Alianza y de Piñera.

Pero el segundo efecto –y  el más importante– del Bono de Piñera fue unir a Frei y Enríquez-Ominami en el rechazo más frontal, no sólo al bono en sí, sino a la mirada que hay detrás.

Fue instintivo: ambos reaccionaron de inmediato y sin necesidad de mayor cabildeo en contra de esa propuesta. Frei y Enríquez-Ominami podrán tener muchas diferencias, pero en cuestiones esenciales como ésta están del mismo lado. En el lado que, creo yo, está la mayoría de los chilenos.

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Buena Semana, Buen Día

Sábado, 22 de Agosto de 2009

Se está cerrando una buena semana para Frei.

Incorporó plenamente a los partidos de la Concertación a su candidatura, lo que se plasmó en las proclamaciones de hoy sábado y la del PPD un poco antes.

Que el senador Girardi esté a cargo de la campaña en Santiago Poniente es un símbolo potente: la Concertación, y Frei como su candidato, siguen siendo capaces de articular una gran diversidad de posturas. La campaña Frei necesita más Girardis, porque esto le permite ampliar su convocatoria, especialmente de cara hacia sectores desencantados con la Concertación pero que no quieren hacerle el juego a la derecha.

También se aplacó el debate programático, gatillado atificialemente por la cuestión tributaria. La posición de Frei, respaldada por Lagos, finalmente primó: no colocar el tema en el centro de la campaña, menos en un momento de recuperación económica, pero no levantar a este respecto una posición de principios. Frei comienza a mostras su peso en las cuestiones sustantivas, como lo demostró ente el CEP, y lo interesante es el respaldo que este planteamiento encontró en los parlamentarios de la Concertación, ante los cuales fue expuesto en Valparaíso a mediados de semana.

Tener a Lagos de lleno en la campaña es otro gran activo de Frei. Su peso específico se siente. Y la dupla que ha hecho con Bowen (ese joven del Techo para Chile a quien trata tan despectivamente ME-O, como si el voluntariado y el compromiso con los pobres fueran una mancha) es súper potente, pues refuerza el compromiso con el recambio generacional. Y fue este grupo de jóvenes, precisamente, el que salió a defender a Lagos de la insolente diatriba de Sergio Melnick en el diario La Segunda.

La entrada de Jorge Pizarro a cargo de lo territorial (función que estaba vacante el el comando Frei) se ha hecho sentir fuertemente. Y los que creyeron que esto implica la salida de los rostros nuevos, estaban equivocados. Hoy Frei ha vuelto a reafirmar su “intransable compromiso” con el recambio generacional, y ha recorrido los partidos (como antes lo hizo ante los grandes empresarios reunidos en el CEP, ante la CUT y ante los empresarios de menor tamaño) acompañado de su elenco joven.

Entre Frei-Lagos y la nueva generación concertaci0nista, se está sellando un pacto que puede darle un segundo aire al oficialismo.

Por si todo lo anterior fuera poco, el domingo pasado se le mostró la campaña publicitaria de Frei a los Presidentes de Partidos –gesto que no tiene precedentes en la historia de esta coalición. ¡Y fue aprobada sin cambios y con aplausos! Esto demuestra que el espíritu de comunidad está regresando…

En suma, la que termina ha sido una buena semana, y este un buen día para Frei.

Ídolo

Viernes, 21 de Agosto de 2009

Notable lo que ha logrado René Cortázar con el Transantiago. Si hubiese que inscribir a alguien en el ítem “cómo sacar a una política pública del colapso” en el Libro de Guiness, Cortázar debiera estar ahí, y en el primerísimo lugar.

De partida puso paño frío a una situación que estaba a punto de estallar en disturbios públicos que podrían haber cambiado por completo la historia del país. En efecto, más manifestaciones como la que explotó una vez en Las Rejas, con represión policial, con heridos y eventualmente muertos, y estaríamos en otro país…

En seguida logró normalizar el servicio, y gradualmente, mejorarlo. No para llegar a un estado óptimo ni mucho menos (¿qué sistema de transporte público de una gran ciudad del mundo es óptimo para sus propios habitantes –no para los turistas, que somos siempre más benevolentes?); pero sí para llegar a un estado en que reina un mínimo de predictibilidad (que es lo esencial que uno pide a un sistema de transporte).

Hay que sumar que Cortázar, usando los mecanismos más extravagantes, logró mantener el financiamiento del Transantiago con tarifas congeladas; lo cual fue básico para evitar el colapso y/o la rebelión ciudadana. ¿Costó caro? Si, fue caro; pero mucho más lo habría sido el efecto en ingobernabilidad y orden público a las que hubiese conducido la fidelidad a la ortodoxia.

En parte por las mejorías que ha tenido el sistema (donde el Metro, el noble y estatal Metro, ha sido una pieza clave), y en parte por la secular adaptabilidad y disciplina de las chilenas y chilenos, lo cierto es que el nuervo sistema de transporte de Santiago ya está instalado y no tiene vuelta atrás. La nostalgia por el regreso de las “micros amarillas” se extingue, nadie se ilusiona ahora con una mejoría rápida y radical de lo que hay, y sólo se esperan mejorías en el márgen. El  impulsor de esta gran pedagogía ciudadana ha sido René Cortázar, con sus explicaciones detalladas y realistas y con su paciencia para soportar las malas noticias.

Como si lo anterior fuera poco, hace algunas horas Cortázar logró que aprobaran en el Congreso el financiamiento definitivo del Transantiago, así como el pago del crédito BID. Es un éxito notable, que habla bien del Congreso, de la Concertación y de la Oposición, que dio su aprobación. Demuestra que la capacidad de forjar acuerdos, incluso sobre temas tan complicados como éste, aún se mantiene. Y que la visión de largo plazo, pasando por encima de los interes políticos más contingentes, también subsiste. En suma, el acuerdo logrado en torno al Transantiago como que a uno le devuelve la fe en la vitalidad de nuestra democracia y de sus instituciones.

Por último, Cortázar logró instaurar en Chile el principio de que el transporte público, no sólo en Santiago sino en todo el país, debe ser subsidiado. Esto había que sincerarlo. Es bueno para los grupos de menores ingresos, que son los heavy users de este sistema. También para los escolares. Pero  es indispensable, además, para avanzar hacia un mayor uso del transporte público, lo que exige que éste sea económico y a la vez de calidad. En un mundo amenazadao por el cambio climático, y en un país como Chile que será obligado a reducir la tasa de crecimiento de sus emisiones de CO2 (y, por ende, de su tasa de motorización), el estímulo al transporte público es fundamental. Su subsidio, por lo tanto, no es una vuelta al pasado, como algunos equivocadamente lo han señalado, sino un salto al futuro. Así finalmente lo comprendió la Oposición, contrariando su dogmática tradicional.

En suma, lo del Transantiago es, por donde se lo mire, un gran logro para el país; y no sería extraño que, con el paso del tiempo, se mire a quienes se lo imaginaron e impulsaron con ojos mucho más positivos que ahora. Veremos; pero por el momento, creo que todos coincideremos en una cosa: ¡grande Cortázar!

Author: Eugenio Tironi Categories: Sociedad Tags:

Innovación Real

Miércoles, 19 de Agosto de 2009

Sugiero leer (perdonen que la recomendación venga tan de cerca) este excelente posteo de Manuel Tironi en enjambre.org sobre el valor de lo mapuche para nuestra innovación.

http://www.enjambre.org/content/view/129349/Marichiwew-10-veces-innovaremos.html

Author: Eugenio Tironi Categories: General Tags:

Agallas

Lunes, 17 de Agosto de 2009

Ha surgido una nueva sensibilidad sobre la cuestión indígena, a raíz de la segunda muerte de un joven mapuche en 18 meses. Yo mismo escribo una nueva columna sobre el tema (pues he escrito varias) mañana en El Mercurio.

Todos coincidimos que el asunto no es puramente policial. Todos coincidimos, además, que la cuestión del reconocimiento, que la dimensión comunicativa y simbólica, es fundamental. ¿Por qué no hacemos algo, de una vez? ¿Por qué no re-enfocamos el programa de la “imagen-país” hacia la “identidad-país”? ¿Por qué no entregamos una subvención escolar especial a los indígenas? ¿Por qué no instauramos el mapundungún como segunda lengua oficial de Chile, presente en todos los edificios públicos? ¿Por qué no desarrollamos programas poderosos destinados a preservar sus lenguas, con acceso subsidiado a medios de comunicación masivos como radio o señales locales de TV? ¿Por qué no transformamos el Museo de La Moneda en un museo permanente de nuestros pueblos originarios?

Esas son algunas ideas, como puede haber muchas. Nada de esto debe ser muy caro. Pero se necesitan agallas para hacerlo. Pero más vale que lo hagamos pronto, para no seguir lamentando muertes como la de la semana pasada.

Author: Eugenio Tironi Categories: Cultura, Sociedad Tags:

Excúsenme

Martes, 11 de Agosto de 2009

Hoy salen en la prensa numerosos dirigentes del PPD alegando que Frei, en su exposición ante el CEP sobre crecimiento y empleo, se alejó de las “ideas progresistas”.

Excúsenme. ¿Habrán leído su exposición, me pregunto?

Yo al menos no recuerdo un personero de la Concertación que haya hecho ante los empresarios un alegato mas drástico a favor de una mayor participación del Estado en la economía. En la exposición de Frei esta participación va más allá de la crisis.  Señaló no temer que sus políticas sean acusadas de un retorno a la “política industrial”, si de lo que se trata es de salvar empleos. Señaló también que alaba la participación de Enap y Codelco en la materialización de los proyectos de GNL, y que no descarta una mayor  participación futura del estado en el campo de la energía, especialmente en el impulso de la renovable no convencional.

No recuerdo, tampoco, un candidato presidencial de la Concertación que plantee un nuevo Código del Trabajo, porque el actual tiene problemas de legitimidad de origen y porque está desnaturalizado con tantas reformas parciales. Ni que plantee una reforma del Código de Aguas, para garantizar que el agua sea protegida realmente como bien nacional de uso público. Ni que se proponga transformar la educación pública en una educación de calidad comparable con la mejor del campo privado.

No entiendo, entonces, donde está lo “no-progresista”. ¿Que no anunció una reforma tributaria? Cierto. ¿Pero es acaso esto lo que define lo “progresista”? ¿No se trata de una reducción que raya en lo trivial? Porque sería como mucho que todo el esfuerzo intelectual realizado para actualizar el ideario progresista se reduzca a ¡subir los impuestos!

Lo que surge entonces, legítimamente, es la pregunta de si se está aprovechando lo del CEP para pasar a Frei otras cuentas que no se quieren verbalizar.

Economía Verde

Domingo, 9 de Agosto de 2009

Después de las  conclusiones del Panel Intergubernamental del Cambio Climático, que concluyó que el calentamiento del planeta era inequívoco y que la actividad humana muy bien podía ser responsable de esto, y del Informe sobre el impacto del cambio climático sobre la economía mundial, elaborado por el economista Sir Nicholas Stern por encargo del gobierno del Reino Unido, ya no hay mayor debate acerca del peligro que este fenómeno representa para la humanidad y de la necesidad de encararlo drásticamente. Esto fue asumido ya hace años por la Unión Europea, cuyos países acordaron recortar sus emisiones de gases con efecto invernadero un 20% para 2020 respecto a las emisiones de 1990, y llegar a un 20% de energías de fuentes renovables.

Bajo Bush, los Estados Unidos siempre negaron el peligro en ciernes, boicoteando los acuerdos internacionales para hacerle frente. Este fue uno de los factores que lo hundieron ante la opinión pública internacional, y también ante la norteamericana. En su campaña Obama anunció que daría un giro radical, poniendo fin al excepcionalismo estadounidense en esta materia. “Mi mandato –señaló– marcará un nuevo capítulo en el liderazgo de América en el cambio climático, fortaleciendo la seguridad y creando millones de empleos en el proceso”.

Los pasos que ha venido adoptando la nueva administración en esta línea son contundentes. La primera señal fue nombrar como secretario de Energía al físico y premio Nobel Stephen Chu, uno de los líderes mundiales en la investigación de energías renovables y biocombustibles de nueva generación. En seguida declaró que EE.UU se acogerá a la convención de cambio climático de las Naciones Unidas, y el presidente Obama invita a un grupo de figuras internacionales a juntarse en Washington para discutir sobre cambio climático a fines de abril, en preparación para la negociación que realizará las Naciones Unidas en diciembre en Copenhagen. Estos gestos, inimaginables en los tiempos de Bush, han sido acompañados de un paquete de medidas regulatorias para reducir las emisiones, doblegando el lobby de las  poderosas y mimadas industrias energética y automotriz. Las metas son ambiciosas: entre otras, 10% de la energía debe venir de fuentes renovables para el 2012, y un cuarto para 2025; un millón de vehículos híbridos para 2015, disponer de; todas las edificaciones nuevas deben ser neutrales en carbono y con producción cero de emisiones para 2030.

Pero lo más importante es el anuncio realizado por el Presidente Obama de una inversión de US$150 billones en diez años para catalizar los esfuerzos privados hacia una “economía verde” basada en energías limpias. Esto debiera producir cinco millones de nuevos empleos, lo que supone aprender las habilidades necesarias para una nueva forma de trabajar y de hacer economía.  De hecho, este paquete verde ocupa el segundo lugar del programa de políticas que planteó como presidente electo, después de revitalizar la economía. Lo que está en la retina de Obama es hacer de la “economía verde” lo que fue la industria automotriz en la primera mitad del siglo 20, o la espacial y aeronáutica en la segunda, o la de tecnologías de la información en las décadas más recientes: un campo donde afirmar el liderazgo estadounidense, y un vehículo para salir de un período recesivo.

Hubo quienes, con un inconfesable placer, pensaron que la crisis económica llevaría al mundo desarrollado a dejar de lado su manía por el cambio climático. No ha sido así en absoluto. Estados Unidos se embarca en esta cruzada justamente en medio de la crisis, y en Europa ésta no ha sido excusa para relajar sus políticas. Como señalara el Presidente Sarkozy, “el paquete sobre el clima es tan importante que no podemos simplemente abandonarlo bajo el pretexto de una crisis financiera”. Es más, lo ve como una oportunidad para el crecimiento y para el empleo, y hasta ha planteado un controvertido sistema de impuestos para incentivar el comportamiento “verde” de los franceses y de las empresas. Y en el caso de Gran Bretaña, el Primer Ministro británico Gordon Brown ha propuesto recientemente para su país metas aún más exigentes que las fijadas por la Unión Europea.

Chile ha venido haciendo su tarea en materia de cambio climático. Pero todavía con timidez, y de manera reactiva, como si esto fuese una obligación que se nos impone desde afuera. Es la hora de cambiar de actitud. Ser proactivos, mirando esto como una oportunidad y no como una fatalidad. Si Chile se queda atrás de esta verdadera  revolución económica y social en curso, lo pagará muy caro en el futuro. Lo cual exige dejar de pensar y actuar de manera incrementalista, y proponerse medidas y metas radicales, que aunque sean dolorosas en el corto plazo, nos permitan a avanzar a saltos. Como lo señalábamos, así lo están haciendo los países desarrollados, incluido los Estados Unidos.

La campaña presidencial es de las pocas oportunidades que tenemos cmo sociedad para “pensar en grande”; para sacar un poco la cabeza de la contingencia y poner por delante el horizonte. Es, por ende, una buena oportunidad para que los candidatos se pronuncie sobre lo que se proponen hacer ya no sólo para defenderse del cambio climático, sino para avanzar hacia una “economía verde”.

Los Marx

Miércoles, 5 de Agosto de 2009

“El Capital”. Así se llama el libro que viene de publicar el arzobispo de Munich y Freising, y Presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania, Reinhard Marx. Según ha declarado al semanario Der Spiegel, «Karl Marx tenía razón» en su análisis del capitalismo, y su obra “nos ayuda a entender las teorías de la acumulación capitalista y el mercantilismo”.
Marx (Reinhard) no está sólo en este juicio. Los libros de Marx (Karl) han vuelto a los estantes de los best-sellers en las librerías de Londres, Paris y Berlín. Grandes periódicos como el Financial Times se refieren al pensador alemán del siglo 19 con muchas más frecuencia que en el pasado, y revistas estadounidenses como el Foreign Policy lo colocan en sus portadas.
¿De dónde viene el atractivo de Marx (Karl) en estos días? Básicamente del hecho que él proveyó (como puntualiza Reinhard) de una interpretación del capitalismo y de sus crisis, que es sobre lo cual hoy se interroga todo el mundo, en un momento en que buena parte de la teoría económica aparece en cuestión. Pero hay otro factor, creo yo, que explica la nueva fascinación por Marx (Karl): la revalorización de su pasión por la fuerzas productivas.
Con la crisis reciente esa leyenda de que la economía moderna es puro marketing, puro branding, pura “experiencia de servicio”, y nada de producto, de producción, de trabajo bien hecho, ha sufrido un fuerte declive. Lo que está de vuelta, en cambio, es la revalorización de la vieja cultura fabril, manufacturera, artesanal, de la agregación de valor y la innovación productiva.
Lo que está haciendo actualmente China –como antes lo hizo Japón, o Corea o Taiwan, o el propio Estados Unidos a comienzos del siglo 20–, es notable. Su paquete anti-crisis no está orientado a mejorar su “imagen-país”, sino a expandir su mercado interno para protegerse de los vaivenes de la economía internacional, mientras sus empresas se lanzan a productos de mayor valor agregado para salir con ellos a conquistar nuevos mercados, abandonando su papel de sub – contratistas de empresas occidentales. La India y Brasil están en lo mismo.
El otro factor que hace atractivo a Marx (Karl) en nuestros días es el valor que éste otorga al trabajo vis-a-vis los otros factores de producción: el capital y a la tierra. Después de tanto énfasis puesto en variables como el ingreso,  la protección social o la misma educación, la onda parece ser volver al trabajo, al viejo empleo, en particular el formal. No hay mejor política social que el empleo, tanto desde el punto de vista del individuo, de la familia, de la sociedad y de la propia economía.
En Chile tenemos que aprender de todo esto. Nuestro paquete anti-crisis tiene elementos en esta línea, como el fomento del empleo y de la capacitación. Numerosas empresas que están moviéndose para aprovechar la crisis para conquistar mercados e introducir nuevos productos. El Estado perdió el temor reverencial a jugar un papel en la política industrial, como lo demostró con la industria del salmón. Pero hay que perseverar en esta dirección. Es indispensable incrementar la tasa de participación laboral y el nivel de calificación de la fuerza de trabajo, creando condiciones para que los más pobres y postergados se incorporen al mercado laboral.
Marx, el arzobispo, señala que “el capitalismo deshumanizado, insolidario e injusto no conoce moral ni tiene futuro”, y alega contra los que apelan al mercado como si fueran sus “marionetas”. Marx (Karl), lo debe aplaudir desde su tumba. Pero hay otros capitalismos, y muchos los que pensamos que nada de lo humano escapa de nuestro deber moral.

Columna El Mercurio, 4 agosto 2009

Author: Eugenio Tironi Categories: General, Reflexiones Tags: