Inicio > Cultura, Política, Reflexiones > Más cerca de lo que se cree

Más cerca de lo que se cree

Miércoles, 1 de Julio de 2009

Estamos en democracia, es cierto. Su gran gracia es que cada uno dice lo que se le parezca. Pero hay que tener cierto recato porque a veces, casi sin darse cuenta, uno puede hacer el juego a los que quieren destruirla. Hay que tener cuidado, por ejemplo, en la calificación que se hace de las personas, porque uno puede colgarle etiquetas que las colocan en una posición que facilita su aniquilación, a veces simbólica, pero a veces también física. Tachar, por ejemplo, a ciertos adversarios políticos o intelectuales como “los malos” es, para decir lo menos, peligroso: contra “los malos”, sabemos, todo está permitido. Es por esto que el nazismo se encargó de poner a los judíos en esa categoría: este fue el paso previo a la puesta en marcha de su estrategia de aniquilación. Lo hizo también Bush, con su “eje del mal”, que precedió la invasión a Irán; o nuestro Almirante Merino con los “humanoides”, término destinado a desdramatizar la violación a los derechos humanos. En suma, las palabras, los estigmas, los juicios absolutos sobre personas o categoría de personas, no son nunca baladí, lamentablemente. Esto, algunos que no debieran parecen haberlo olvidado en el debate de estos días.

Lo mismo se puede decir sobre el discurso contra los políticos y contra los partidos. Decir, por ejemplo, que en Chile la única institución limpia es Carabineros (a las que habría que agregar  seguramente a las Fuerzas Armadas), porque en ella no intervienen los partidos y no opera el “cuoteo” (como lo dijo hoy en un foro Marco Enríquez-Ominami), es un discurso derechista del que hasta la propia derecha ha tomado distancia. Lo que esto trasunta es que la democracia chilena está podrida; y que sólo se salvan de la putrefacción Carabineros y, quizás, las instituciones militares. ¿No suena conocido, acaso, esta separación entre políticos sucios e instituciones policiales y militares puras? Quizás Enríquez-Ominami no lo recuerde, pero algunos de los que le rodean debieran hacerle saber que este tipo de juicios tiene en Chile resonancias trágicas.

De pronto las palabras, las etiquetas, las acusaciones personales o las frases hirientes parecen sólo un juego. Son muchos los que afirman que no hay que tomarse las cosas tan seriamente, que hay que tomárselas con más frivolidad, que en esto no hay nada personal. Pero creo que no es así. Que hay que prestar atención a lo que se dice y tomárselo en serio. Hay que hacerlo, porque la democracia se comienza a destruir desde las palabras; y porque, aunque no parezca, el fascismo está muchos más cerca de nosotros de lo que se cree.

Comparte esta entrada:
  • Digg
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • email
  • LinkedIn
  • Ma.gnolia
  • Meneame
  • Netvibes
  • StumbleUpon
  • Technorati
  • Tumblr
  • TwitThis
Author: Eugenio Tironi Categories: Cultura, Política, Reflexiones Tags:
  1. carlos benavides
    Jueves, 2 de Julio de 2009 a las 10:50 | #1

    La confianza en quién designamos para una tarea es primordial. Debemos partir por ahí. Pero muchas veces se confunde amistad con confianza. Y de para abajo: se confunde lealtad con confianza, obligación con confianza, equilibrio con confianza, paridad con confianza. Y un largo etcétera.
    ¿Cuántos de los que se designan en cargos relevantes, están ahí más por lealtad, obligación, por mantener “equilibrios”, más que por plena confianza de que su preparación y ética profesional son afines a la función que desempeñan?
    Yo creo que a esto se refiere Marco, a esa malentendida confianza. Y cuando él ataca a esto, no se refiere a que existan “malos” y “buenos”, sino que esos, a los que Ud. llamó “malos”, simplemente no son los mejores.
    Y comparto con Marco esa visión: para que el país mejore, se necesita a los mejores.

  2. Rodrigo
    Viernes, 3 de Julio de 2009 a las 00:34 | #2

    Hace unas semanas atrás, en una nota de TVN, de esas “seguimos por 24 horas al candidato”, el reportero que acompañaba en su despertar a MEO reparó en un detalle curioso: en su living, o escritorio, no recuerdo bien, los libros estaban puestos al revés en el estante, para no mostrar el lomo, ni tampoco sus títulos. “Los libros están del revés, para evitar que otros sepan lo que está leyendo”, decía la nota. ¿Qué leerá MEO que le da tanta vergüenza mostrar?, pensé, sorprendido. ¿Best sellers de Harold Robins o Arthur Halley? Viendo estas declaraciones sobre la pureza de Carabineros y las FF.AA., arribé a una nueva hipótesis: “Política, Politiquería y Demagogia”, de Augusto Pinochet Ugarte.

  3. Tomás
    Viernes, 3 de Julio de 2009 a las 11:09 | #3

    Eugenio, ¿El fascismo más cerca? Deberías explicar un juicio tan alarmista. Además contradice el tenor de tu comentario (cuidado con las palabras).

  4. alexander
    Sábado, 4 de Julio de 2009 a las 09:31 | #4

    Hola Sr. Tironi.

    Yo siempre he escuchado que entre politicos se dice: “la politica es sin llorar”, y con eso hacen referencia a que luego de pasada la contienda electoral se aceptan las derrotas y el perdedor simplemente calla las criticas que utilizo en campaña.

    Un ejemplo de esto es Hillary Clinton, con Barack Obama.

    Lo otro que no me calza y encuentro un poco infantil es que si usted hace criticas a Marco Enriquez_Ominami, la cosa es “solo un juego” una idea que se le paso por la cabeza; pero si Enriquez-Ominami hace criticas es infantil, hace criticas de desesperación, le hace el juego a la derecha… y “¡OH, dios mio!: El facismo esta más cerca”.

    Habemos muchas personas que simplemente se han aburrido de la demagogia de los partidos politicos. Que, incluso, vemos que los partidos no son necesarios. Cuestión que se evidencia en encuestas como la C.E.P. Y no por eso “ya estamos en el facismo”. No sea alaraco.

    Saludos.

  1. Sin trackbacks aún.

Suscribirse a los comentarios

*Advertencia: Los comentarios de este blog están sujetos a moderación. No se permitirán malas palabras ni descalificaciones personales, al autor u otras personas. Por lo tanto, su comentario no aparecerá publicado hasta ser aprobado.